Prácticamente descartado el Plan V por falta de acuerdos y, en especial, de tiempo, la gran incógnita que protagoniza el escenario oficialista es si Cambiemos se presentará a la contienda electoral con un modelo y estructura similar al de 2015 o si, finalmente, se ampliará a otros espacios para ampliar una base de apoyo que se erosionó con el mal desempeño del gobierno en materia económica.

Dentro del espacio oficialista sobreviven varias voces en conflicto que debaten sobre el futuro del espacio. El ministro del Interior, Rogelio Frigerio, que tiene vasto diálogo con el peronismo federal y otros espacios opositores, insistió este domingo con la idea de ampliar Cambiemos. Además, aseguró que no se trataría de una estrategia electoral, sino de una “necesidad para gobernar mejor”.

El funcionario hacía referencia a una de las críticas más agudas que se le hacen al núcleo duro PRO después de casi tres años y medio de mandato: que Mauricio Macri y el jefe de Gabinete Marcos Peña tomaron la decisión deliberada de no compartir el poder que el Presidente consiguió en 2015 y ratificó en 2017. Ahora que está debilitado, algunos sectores de la oposición le advierten que “ya es tarde” para negociar.

"Desde el primer momento de la conformación de Cambiemos siempre pensé que había que sumar para darle mayor volumen a la coalición de gobierno y hoy eso está más vigente que antes", remarcó Frigerio (diario Perfil) que, al igual que Emilio Monzó, perdió lugar en la mesa de la toma de decisiones del oficialismo a lo largo del mandato presidencial.

De todos modos, la fórmula opositora con Alberto Fernández a la cabeza alteró el análisis que hacían los principales estrategas de campaña de Macri, Jaime Durán Barba y Peña. Con Cristina Kirchner en frente, la estrategia por la polarización extrema parecía el mejor escenario para volver a ganar por algunos porotos con la bandera del antikirchnerismo. Ahora, ante la posibilidad de que Sergio Massa migre a las huestes de Fernández, el oficialismo reconsidera darle mayor lugar a los radicales y negocia, a contrarreloj, también con los dirigentes de Alternativa Federal que ya aseguran puertas adentro que el escenario se radicalizó en el binomio de siempre.

Como Cristina sigue en la boleta -como vice-, su ministro de Economía será candidato en Provincia y La Cámpora tendrá la centralidad de las listas de diputados y senadores, el Gobierno considera aún que la apuesta por la polarización sigue siendo la mejor estrategia en medio de una economía que se despertará, según dicen, en el siguiente mandato.

La elección del vice se torna complicada porque Peña y Durán Barba buscan a alguien que cumpla con dos o tres requisitos: que que aporte votos al 30% que hoy ostenta Macri, que sea leal y, preferentemente, que sea mujer.

El radicalismo no puede ofrecer ninguna de las tres y la que más preocupa es la de la lealtad. Alfredo Cornejo dispara contra Macri cada vez que le dan un micrófono. Martín Lousteau, que tiene un caudal de votos que puede sumar al oficialismo, tiene un proyecto propio. El diario Clarín consignó este domingo que si ganan "con Lousteau de compañero de Macri, crea una interna el 11 de diciembre”. Además, el exministro de Economía no dio ninguna señal en este sentido.

El peronismo federal tampoco se le acerca al Gobierno todavía. Si bien Juan Manuel Urtubey se fotografió con Macri mientras Massa le guiñaba un ojo al kirchnerismo, negó que será candidato a vice y se impulsa como candidato presidencial con el slogan “ni Macri ni Cristina”. Miguel Ángel Pichetto también dio de baja su candidatura a vice y todavía no parece decidido a soltarle la mano a Roberto Lavagna, que confirmó su candidatura en un espacio propio (Consenso 2019).