El terremoto que golpeó Myanmar el pasado viernes 28 de marzo provocó la muerte de más de 3.500 personas, dejó aproximadamente 5.000 heridos y 221 personas desaparecidas, de acuerdo a la información que brindó el Equipo de Información del Consejo de Administración Estatal del país asiático.

El territorio birmano sufrió 66 réplicas de magnitudes que estuvieron entre 2,8 y 7,5, hasta la mañana del pasado jueves, según el Departamento de Meteorología e Hidrología del país. El terremoto en sí tuvo una magnitud de 7,9.

De acuerdo a lo que relevó el diario estatal Myanma Alinn, un total de 21.783 casas, 805 edificios de oficinas, 1.041 escuelas, 921 monasterios y residencias de monjas, 1.690 pagodas, otras 312 estructuras religiosas, 48 hospitales y clínicas, y 45 acres de cultivos se vieron afectados por el terremoto.

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Según el Servicio Geológico de Estados Unidos, el sismo se produjo 16 kilómetros al noroeste de la ciudad de Sagaing, en Myanmar, y hubo una réplica de 6.4 en la escala 12 minutos después del fenómeno inicial.

El epicentro, con una profundidad de 10 kilómetros, fue determinado inicialmente a 22,01 grados de latitud norte y 95,92 grados de longitud este.

Los temblores también se sintieron en toda Tailandia, incluyendo la capital, en donde colapsó un edificio de 30 pisos que estaba en construcción. Debido a ello, la primera ministra, Paetongtarn Shinawatra, anunció el estado de emergencia en Bangkok y convocó a una reunión de emergencia para evaluar la situación.

El sismo también se sintió en China. Dos personas fueron reportadas heridas en la provincia de Yunnan, en el suroeste del país. Además, numerosos residentes de Kunming, la capital provincial, situada a unos 776 kilómetros de la frontera con Myanmar, debieron salir a espacios exteriores o permanecieron en estos para escapar del peligro al sentir el temblor.