Sombrero de paja, sindicalismo y denuncias por ¿vínculos con el terrorismo?: quién es Castillo, el candidato que pelea cabeza a cabeza con Fujimori

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Procura lucir siempre un sombrero de paja y, en lo que pareció un cuadro escapado de una serie bucólica, acudió a votar montado en una yegua. Para la prensa internacional, Pedro Castillo es un político desconocido si se lo compara con su rival, Keiko Fujimori, con quien compite voto a voto por la Presidencia de Perú.

De 51 años, es maestro de primaria de la región andina de Cajamarca, de donde es oriundo. En esa zona rural ganó notoriedad y se probó la ropa de líder en 2017, cuando encabezó una gran huelga nacional de docentes. El paro mantuvo paralizada las clases durante tres meses, para reclamar mejoras salariales y la eliminación de las evaluaciones al desempeño laboral de los educadores.


Castillo, durante esa dura protesta, lideró una fracción disidente del tradicional Sindicato Unico de Trabajadores de la Educación del Perú (SUTEP). En medio del conflicto, quienes se oponían a la huelga lo acusaron de tener vínculos con el Movimiento por Amnistía y Derechos Fundamentales (MOVADEF), brazo político de la disuelta organización terrorista Sendero Luminoso.

El líder sindical, quien rechazó esa denuncia, empezó su carrera política en 2005, cuando se sumó al comité de Cajamarca del partido Perú Posible (PP), del expresidente Alejandro Toledo. El exjefe de Estado, tras gestionar la Presidencia entre 2001 y 2006 con un sello neoliberal, en 2019 fue detenido en Estados Unidos acusado de corrupción.

Su salto al movimiento Perú Libre

Castillo en 2017 canceló su inscripción al PP y se unió al movimiento Perú Libre, conducido a nivel nacional por Vladimir Cerrón, un exgobernador autoproclamado marxista. Cerrón integró la boleta del maestro rural como vicepresidente hasta que el Jurado Electoral Especial (JEE) declaró improcedente su postulación por una sentencia de corrupción en su contra.

El docente defendió a Cerrón al sostener que fue condenado “no por corrupción, sino por la corrupción”, en sintonía con su eslogan de campaña presidencial, según el cual “la corrupción es el nuevo terrorismo de Estado”.

Ascenso entre los votantes de izquierda

Castillo, hasta las últimas semanas, figuraba en el fondo de las posiciones de los sondeos de opinión. Pero, a medida que Verónika Mendoza, la candidata progresista de Juntos por el Perú, se mostraba más moderaba, el jefe sindical ponía más fuego a su discurso radical, lo que lo puso en las preferencias de la izquierda.

Su primer antecedente de liderazgo

Castillo, en 1990, tenía 21 años y empezaba a alzar la voz como representante estudiantil en el Instituto Superior Pedagógico “Octavio Matta Contreras”, en la provincia de Cutervo.

Después de recibirse, empezó a ejercer la docencia en escuelas primarias y, luego, se graduó como magíster en Psicología Educativa en la Universidad César Vallejo. Desde 1995, dicta clases en quinto y sexto grado de una escuela rural, en un caserío de su natal Tacabamba, provincia de Chota, departamento de Cajamarca.

Desde entonces, conserva el uso de un sobrero típico de los campesinos de esa zona, por lo que se lo conoció a nivel masivo como el candidato del sombrero de paja.