Luego de la reaparición televisiva de Mauricio Macri, donde habló de un "peronismo secuestrado" y una "cuarentena eterna", las discusiones dentro de Cambiemos entre halcones y palomas volvieron a flor de piel.

El expresidente, durante el cara a cara con Joaquín Morales Solá, se cuestionó haber delegado en Emilio Monzó y Rogelio Frigerio las negociaciones con otros bloques políticos durante su mandato. Esto despertó un malestar evidente entre los sectores "dialoguistas" que vienen articulando con estos dos referentes.

Ninguno de los dos involucrados respondió públicamente, pero sí alguien de su segunda línea, el diputado nacional Sebastián García de Luca. El legislador defendió la tarea desplegada por el ex ministro de Interior y por el ex presidente de la Cámara de Diputados, al tiempo que apuntó sus dardos contra el exjefe de gabinete, Marcos Peña.

En tanto, el vicejefe de gobierno porteño, Diego Santilli respaldó a los dos dirigentes pero buscó bajarle el tono a la polémica: "Monzó y Frigerio son personas valiosas y creo que van a seguir dentro del espacio". "Fue una autocrítica a él mismo", dijo sobre los dichos del expresidente.

No obstante, la tensión está latente. El jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, se ausentó al encuentro semanal de Juntos por el Cambio, y avivó suspicacias.

El alcalde de la Ciudad se excusó de participar en la reunión virtual por su agenda de trabajo de gestión en medio de la pandemia. Sin embargo, la exgobernadora bonaerense María Eugenia Vidal, principal socia en el armado del ala moderada y "dialoguista" del PRO y de JxC, tampoco fue de la partida.

Así las cosas, luego del mensaje de "unidad" del PRO el domingo pasado en un encuentro para la militancia, el banderazo y la reaparición de Macri volvieron a dejar en evidencia las diferencias que atraviesan a la coalición opositora. Por ahora, sin embargo, nadie duda que se mantendrá unida hasta las elecciones. La unidad es el principal activo hoy del espacio para ganarle al Frente de Todos y lo saben.