La reforma del sector que planea el Gobierno cuenta con la venia del FMI, principal impulsor del proyecto. De hecho, ni siquiera es tan importante para los empresarios del sector, ya que los puntos que se cambiarán no son las principales demandas de ese empresariado, que busca créditos más baratos y subsidios para poder pagar salarios frente a la caída del consumo y la mega devaluación.

Quien auspició de nexo entre el Gobierno y los empresarios fue el hermano de Juliana Awada, la primera dama del presidente, Daniel Awada. El cuñado del primer mandatario, además de ser dueño de la marca que lleva su nombre (Awada) también controla la marca para niños Cheeky.

Aunque mantiene un perfil bajo, tiene algunas denuncias en su haber. Daniel Awada fue acusado por importar ropa de China con firmas truchas. Apareció en la lista de aportes de la campaña de Macri con dos millones de pesos, está vinculado a la mafia de los contenedores. Además, fue imputado junto a otros cinco empresarios del sector por "reducción a la servidumbre de costureros bolivianos con documentación irregular".

El hermano de la primera dama no ocupa cargos formales en ninguna de las cámaras. Se calcula que dos tercios de los trabajadores del sector realizan su actividad laboral en condiciones de informalidad. El decreto apunta a modificar la ley 12.713. Esta tarde, Sica recibirá a empresarios y sindicatos del rubro textil para avanzar en la reforma.