En modo proselitista, Alberto Fernández anunció que, si gana las elecciones, aumentaría un 20% las jubilaciones. Dijo que el gasto sería financiado “dejando de pagar intereses por las Leliq”. Los dichos generaron desconfianza en los mercados, ya que interpretaron que se trataba de un default del activo de absorción monetaria del Banco Central. Para Carlos Pagni, las definiciones del candidato del Frente de Todos tenían dos posibles objetivos: generar inestabilidad económica de cara a las PASO y aumentar el caudal de votos entre los jubilados, reacios a la fórmula que lleva a Cristina Kirchner como vice.

“Fernández dijo dos cosas: que mandaría al default la mayor cantidad de Leliq, lo que significaría una noticia de primera magnitud, una catástrofe, ya que habría una crisis con los depósitos de la gente y sería muy difícil hacer lo que él dice sin producir esa crisis bancaria. Y además dijo que está a favor de un dólar alto y que este está atrasado. Más allá de que el diagnóstico sea cierto, lo interesante es que parecería que tiene intenciones de producir un efecto en el mercado de cambios”, deslizó Pagni.

Para el editorialista, lo “curioso” fue que “el mercado no reaccionó como tendría que haber reaccionado si creyera en que las propuestas de Alberto Fernández se van a implementar en la realidad”. “Daría la impresión de que estos mercados interpretaron estas amenazas económicas como un signo de su fragilidad y como una especie de manotazo de ahogado en vistas de que las encuestas no le estarían dando tan bien como él esperaba”, advirtió.

El columnista sostuvo que las intenciones de Alberto Fernández con estas ideas económicas era “generar un clima adverso” para el Gobierno, pero las insinuaciones del candidato “muestran una evidencia: que el experimento que montó Cristina no funciona como ella estaba pensando”.