El director de los Centros de Control de Enfermedades chino, Gao Fu, admitió este fin de semana que las vacunas del país asiático “no tienen tasas de protección muy altas” y explicó que por esta razón contemplan la posibilidad de agregar nuevas aplicaciones o combinar drogas, con el objetivo de aumentar su efectividad.

Estas declaraciones se difundieron rápidamente y alertaron a los gobiernos de las 22 naciones que han recibido las vacunas chinas, entre ellas Argentina, Brasil y Chile. Sin embargo, hay una diferencia crucial entre nuestro país y los vecinos sudamericanos: Argentina recibió la vacuna de Sinopharm, con un 79,34% de efectividad, mientras que Brasil y Chile están aplicando la del laboratorio Sinovac, que tiene eficacia del 50,6%.

A la confusión generalizada no ayudaron las declaraciones de dirigentes como la presidenta del PRO, Patricia Bullrich, quien publicó en Twitter: “La economía se vuelve a resentir y el gobierno no ayuda a quienes ya sufren la segunda ola de la hiper recesión. Expliquen por qué no compraron la vacuna de Pfizer, pero sí 4 millones de la China, que inmuniza a medias. ¿A esto llaman cuidar a los argentinos?”. En una hora, el tweet cosechó casi tres mil “likes” y 1.400 retweets. 

En tanto, el diario Clarín tituló en su tapa: “China ahora admite que sus vacunas tienen una baja efectividad”, en una generalización que resulta cuanto menos engañosa. La muerte del periodista Mauro Viale, quien hacía pocos días había sido vacunado con Sinopharm, no ayudó a echar luz sobre el tema, a pesar de que el conductor ya estaba contagiado de coronavirus antes de aplicarse la primera dosis. 

Días antes, la investigadora Sandra Pitta, quien desde el inicio de la pandemia ha lanzado polémicas para antagonizar con el Gobierno, afirmó en redes sociales: “Las dos vacunas chinas, Sinopharm y Sinovac, tienen poco publicado. La Sinovac fue aprobada x los entes regulatorios de Chile y Brasil, así q eso da mayor confianza. La Sinopharm tiene datos alentadores”.

¿Es que todo vale en el juego de la grieta? La confusión sobre vacunas puede resultar fatal en un país que se asoma al precipicio de la segunda ola de coronavirus.

A continuación, las diferencias entre las vacunas de Sinopharm y Sinovac:

Sinopharm

Mediante una colaboración entre el Instituto de Virología de Wuhan y el Instituto de Productos Biológicos, la vacuna SARS-CoV-2 producida por el laboratorio Sinopharm tuvo parte de su etapa de prueba en Argentina. Los estudios elaborados en diferentes fases arrojaron, hasta el momento, un 79,34% de eficacia. Inicialmente, 3.000 voluntarios argentinos se acercaron para recibir su dosis experimental. 

Esta vacuna requiere de dos aplicaciones que, de acuerdo a lo recomendado por las autoridades chinas, deben llevarse a cabo con 21 días de diferencia o, como máximo, 28. La característica principal del contenido inoculado es que porta una versión del virus genéticamente alterada, lo que genera una respuesta inmune en el organismo, ya que no puede haber reproducción. 

Una de las ventajas de la Sinopharm es que puede almacenarse y transportarse en temperaturas que oscilan entre 2ºC y 8ºC, permaneciendo en estabilidad por al menos dos años. En cambio, la rusa Sputnik V exige refrigeración a -18ºC. 

A principios de 2021, el Gobierno autorizó su uso de emergencia y, por ahora, arribó al país un millón de dosis. El objetivo que se persigue desde un principio es que lleguen al menos cuatro millones en total. 

Sinovac

Estudios realizados en Brasil y Turquía arrojaron que la vacuna Coronavac, producida por la farmacéutica Sinovac, tiene una eficacia del 50,6% para prevenir contagios de coronavirus. En países como Chile, Brasil y México las dosis de Coronavac se utilizan mucho en sus respectivos planes de vacunación. Sin embargo, no es utilizada en la Argentina.

La aplicación de Coronavac consiste en dos dosis, espaciadas entre al menos 14 días. Fue creada, al igual que la Sinopharm, con una variante del coronavirus inactivada, por lo que el objetivo de inmunización se produce de manera similar. La temperatura de almacenamiento puede oscilar entre 2ºC y 8ºC. Uno de los puntos importantes es que la respuesta inmune de esta vacuna puede reducirse en pacientes que han recibido terapia inmunosupresora o que tengan inmunodeficiencia.

En Chile se aplicaron más de 10 millones de dosis de la Coronavac. Luego de las declaraciones del gobierno chino, el ministro de Ciencia chileno, Andrés Chouve, defendió el operativo de inmunización en su país con esta droga. “En relación a las dudas que han despertado artículos de prensa, reiteramos la importancia de enmarcar la discusión en la evidencia disponible”, explicó, y agregó: “Contamos con estudios científicos con los más altos estándares para evaluar su seguridad y efectividad”.

Sin embargo, un estudio llevado a cabo en Chile mostró un 3% de efectividad para prevenir nuevos contagios dos semanas después de la administración de la primera dosis de esta vacuna.