El histórico dirigente Jorge Altamira fue expulsado del Partido Obrero (PO) este lunes por la mañana por "intentar crear su propia facción", tras ser desplazado de la conducción en un congreso partidario que encabezan el legislador porteño Gabriel Solano, el diputado Néstor Pitrola y la candidata a vicepresidente Romina del Plá (FIT-Unidad), entre otros referentes trotskistas. Pese a esa comunicación oficial del partido, el dirigente aseguró que se trata de una "expulsión encubierta" y agregó: "No solo estoy adentro del Partido Obrero, sino que no me sacan ni a tiros".

A través de un documento titulado "Paremos el intento de liquidar al Partido Obrero", la fracción de Jorge Altamira integrada por más de 700 militantes denunció en las últimas horas por "proscripción", "censura" y "espionaje" a la nueva conducción. En tanto, el sector que ahora lidera el partido cuestionó al histórico dirigente y ex candidato presidencial por considerar que quiso "romper" con la agrupación de izquierda.

"El texto dice que yo me coloqué afuera, pero nadie me puede decir donde estoy colocado. Es una torpeza este tipo de acción y un atropello en medio de la campaña electoral", afirmó este lunes en una entrevista en el programa de radio "La inmensa minoría". En tanto, sostuvo que es una ridiculez que lo acusen de apoyar la candidatura de Alberto Fernández.

El sector de Altamira exigió mantener un espacio de disidencia "pública" y apuntó al comité central del Partido Obrero por "excluirlos" del uso de los recursos de la organización para la campaña electoral, así como de formar parte de espacios de debate y de decisión interna.

La tendencia de Altamira creó una "fracción pública" con una asamblea de militantes realizada el 23 de junio que desafió a la dirección del partido, con un extenso documento crítico. Para la conducción partidaria a cargo de Gabriel Solano y Néstor Pitrola, la constitución de ese sector por fuera de la estructura organizativa significó la oficialización de la "ruptura".

Para la conducción actual del PO, el sector disidente "desconoce" a las autoridades partidarias y sus resoluciones. De todos modos, Altamira dijo que demostró que "la división es falsa, nosotros seguimos en el Partido Obrero. Para echar a un militante no alcanza un papel. Hemos construido este partido, no necesitamos permiso para seguir construyéndolo".