25/03/2019
Miércoles 09 de Enero de 2019 Post Créditos

Nuevos universos para explorar: el regreso de Spider-Man a la pantalla grande

El jueves 10 de enero se estrena en los cines argentinos Spider-Man: Un Nuevo Universo, una película que se destaca no solo por su calidad visual sino también por su guión y dirección, por el repertorio de personajes, la acción, la simpatía de sus historias y por un respeto al personaje como pocas veces hemos visto en el cine. Quizás desde Spider-Man 2 de Sam Raimi. 

Un Nuevo Universo se presentó, entre fines de 2017 y principios de 2018, como la apuesta fuerte de Sony Pictures para construir su propia saga superheroica, ya que el Spider-Man live action está cada vez más ligado a las producciones de Disney-Marvel Studios. La inversión fue altísima: 90 millones de dólares. Para un film animado era un presupuesto verdaderamente alto y el riesgo a que saliera mal, también. Pasó todo lo contrario y Spider-Man: Into the Spiderverse se convirtió en el selecto grupo de films que logran el consenso general: público-crítica-premiaciones.

Hay tres puntos clave que justifican el presente y la repercusión del largometraje que recientemente venció a Pixar y a Disney en la entrega de los Globo de Oro como mejor película animada. El primero es la calidad de la animación: texturas, formas, colores, mixturas y, por sobre todo, una intención de plasmar la experiencia de leer un cómic. Desde cuadros de diálogo hasta el juego de enfoque entre fondo y personajes, pasando por las clásicas onomatopeyas del noveno arte, más actualizadas y estilizadas. 

El segundo punto es que está pensada para todos. Es una fiesta de colores para los más chicos y da la sensación, al mejor estilo Disney, de que todos podemos ser el Spider-Man detrás de la máscara. Hasta un chanchito y un tipo todo gris. También para adolescentes desde la indumentaria de Miles Morales, la manera de comunicarse con sus pares, el uso del celular y la banda sonora (de lo más canchero de la película). Para que el negocio cierre perfecto, también apunta a la nostalgia del comiquero vieja escuela que buscará ese guiño en cada frase o escena de acción. Ya se mencionó más arriba, pero hay que destacarlo: hay respeto por el personaje. 

El tercer punto es el guión. Este film plantea (otra vez) una nueva historia de origen, pero esta vez de Miles Morales (personaje creado por el guionista Brian Michael Bendis y la artista Sara Pichelli en 2011),  un joven afro-latino que adquiere los poderes de Spider-Man, aunque reniegue de ello. Es un chico que todavía está en la secundaria, como en los inicios de Peter Parker, y que comparte muchas cuestiones de identidad con el primer hombre araña: se siente un perdedor, posee gustos alternativos para jóvenes de su edad como el arte callejero, una inteligencia prodigiosa y (no podía faltar) sentirse paralizado ante la compañera que le gusta. Para él, su vida es complicada y adaptarse a sus nuevos poderes no era algo que necesitaba. 

En este contexto, y luego de enfrentar de casualidad a los villanos de Nueva York, debe cumplir su primera e importante misión: salvar al multiverso. Poca cosa. Ahí es donde todo comienza a tomar color. Primero un Peter Parker viejo de otra realidad se presenta ante sus ojos. Miles le pide que lo entrene, pero este Peter está cansado de la máscara y de salvar vidas. Luego una joven rubia, de otra línea de tiempo alternativa, se sumará al equipo. Y tres Spider-Men más: un cerdo del universo estilo Looney Tunes (surgido de la línea de historietas Marvel Tails), una joven de mundo animé y el Spider-Man Noir de otra realidad donde es 1930 y no existen los colores. Todos ellos, deberán ayudar a Miles a devolverlos a sus realidades y enfrentar a una galería de villanos tan colorida como divertida y cruel. 

Si llegaron hasta acá, quizás se estén preguntando: “¿la película cuenta todo eso y no es confusa o un embole?” Nada más alejado de la realidad, y es el principal acierto de la película. No se siente pesada ni confusa, no hay un agotamiento visual. Todo lo contrario. Tampoco se siente forzada en los momentos más serios o cursis del film. Spider-Man: Un Nuevo Universo fluye gracias a la dirección del power trío Bob Persichetti, Peter Ramsey y Rodney Rothman, dos experimentados realizadores e ilustradores del cine de animación y un guionista de larga trayectoria. En la producción, Phil Lord y Christopher Miller, directores de La Gran Aventura Lego de 2014 (otro éxito del formato), se unieron a Avi Arad, productor de Spider-Man en cine y tv para darle vida al Universo Araña. 

Pero el dream team no es solo técnico y creativo, también es actoral. Aunque la opción doblada al castellano es más que decente para llevar a los más chicos y disfrutar con ellos las dos horas de película, la versión original tiene un elenco envidiable: Chris Pine, Nicolas Cage, Mahershala Ali, Brian Tyree Henry, Zoe Kravitz, Jake Johnson y, en la voz de Miles Morales, el actor de la serie The Get Down, Shameik Moore. Completa el impresionante elenco la revelación de la última película de Transformers, Bumblebee: la actriz Hailee Steinfeld, que le presta su voz a Gwen Stacy.  

En este 2019, con Avengers: Endgame, el Marvel Cinematic Universe llegará al final de un camino. La saga superheroica más grande de la historia del cine pondrá punto final a una importante lista de personajes y quizá a un modelo de producción. Pero tranquilos, porque con el estreno de Un Nuevo Universo el subgénero encontró una manera de explotar las infinitas historias ya creadas en el formato historieta. Sin dudas, el éxito comercial actual (de 90 millones que costó la película, Sony Animación ya lleva $276 millones de recaudación en todo el mundo) empujará más adaptaciones basadas en este film que ya anunció dos largometrajes más: una secuela y un spin-off. Para alegría de tres generaciones y las que vendrán, hay superhéroes en pantalla grande para rato.

ADVERTENCIA: la escena post-créditos quizá sea la mejor de la historia del cine. No es una exageración.

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