200 millones, 5 meses y 40% menos: radiografía del recorte salarial de Massa en Diputados

El presidente de la Cámara baja estableció un recorte del presupuesto dos veces superior al que pidió Juntos por el Cambio.
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Este martes y de manera unilateral, Sergio Massa decidió recortar en $200 millones el gasto político de la Cámara de Diputados. El dinero ahorrado será destinado al sistema sanitario, para robustecer los fondos nacionales en el marco de la lucha contra el coronavirus. La resolución del tigrense fue una respuesta al reclamo de la oposición, que pidió con fervor una rebaja de sueldos del 30% en los funcionarios jerárquicos de los tres poderes del Estado. Sin embargo, ante la falta de acuerdo con los propios legisladores de Juntos por el Cambio, optó por duplicar el monto que suponía descontar las dietas y, además, habilitó a todos los diputados a realizar donaciones con esos honorarios.

La jibarización no se hará en una sola cuota, sino que será de $40 millones por los próximos cinco meses y se deducirá de los pasajes no utilizados por los legisladores y asesores a raíz de la cuarentena, así como de todos los gastos que no perjudiquen el funcionamiento de la Cámara baja. El reparto de los recursos mensuales a las instituciones provinciales será consensuado con todos los jefes parlamentarios.

La propuesta inicial de Massa, tras la solicitud opositora, fue reducir las dietas personales en un 40%. Los titulares de las bancadas no aceptaron. La disposición final, que no afecta a los patrimonios individuales, les permitirá a los diputados destinar ese dinero a centros de salud de sus provincias. Por caso, Graciela Camaño se adelantó y le otorgó el 100% de lo percibido a la fundación bonaerense Padre Pepe.

La medida de Massa

“La decisión representa un gesto en este contexto. La extensión de la cuarentena genera muchos perjuicios en la economía y hay una demanda de socializar los costos. El presidente de la Cámara reacciona ante la falta de un acuerdo con los legisladores. Massa siempre fue una expresión del peronismo de sectores medios y está buscando tener una afinidad con esos segmentos de la población, que son los que más producen esta demanda social a los políticos y todavía quedaron huérfanos de cierta ayuda gubernamental”, apunta el politólogo Gustavo Marangoni ante El Canciller.

“El mérito de la medida va a estar personificada. Lo decidió él por su voluntad administrativa. Cuando se haga alguna lectura él dirá ‘yo, en uso de mis atribuciones, hice esto. A alguno le gustará más, a otro menos, pero yo decidí esto'”, completa.

Julio Bárbaro coincide en que Massa está reivindicando a los estratos medios. “Sigue buscando una relevancia política que al resto del gobierno no le interesa. Él es parte de una alianza y su sector no condice con el kirchnerismo”, sostiene.

“En este momento quizás no se ve, pero a la larga este gesto de Massa puede ser fuerte. A futuro puede ser apuntado como importante en el marco de la transparencia. Para la sociedad, lo más importante de los políticos no son los salarios, sino la corrupción. Con salarios no hay ricos, con la corrupción sí”, enfatiza.

¿Por qué la sociedad se pliega a la protesta contra los políticos?

Bárbaro considera que a la política argentina se le discuten los sueldos porque se asume su fracaso. “En un país donde la pobreza no deja de crecer, el sueldo de los políticos se convierte en un absurdo porque le estás pagando a la decepción. Eso abarca al gobierno y la oposición”, afirma.

¿Se debería avanzar en un impuesto extraordinario a la riqueza?

Según Marangoni, es lógico desde todo punto de vista. “Se trata de una discusión que cualquier sociedad se debe plantear en este contexto, entendiendo que estás sufriendo una caída radical del ingreso fiscal en los tres poderes de gobierno. La economía tendrá un derrumbe importante, vas a tener que buscar recursos que no podés sacar de otros lados, como el IVA o Ganancias”, subraya.

Y recuerda: “El Financial Times, paradigma de lo ortodoxo, postuló que esta pandemia cambiará la dinámica del mundo. Habló de mayor participación del Estado y redistribución del ingreso. Argentina no puede quedar ajena a eso“.