Con el dólar al alza y un riesgo país récord, firma Sandleris la carta de defunción de las Lebac

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En una nueva jornada cambiaria, el dólar opera al alza en la City. La divisa estadounidense se vence a $39,10 en el Banco Nación y a $39,50 en otros bancos privados. El crecimiento se debe a que la FED norteamericana subiría nuevamente la tasa de interés del país anglosajón y que el Banco Central enfrenta el último vencimiento de Lebac.

El riesgo país tampoco cede y se ubica en los 779 puntos básicos. Mientras tanto, el BCRA firma el acta de defunción de las Lebacs, instrumento clave de la política monetaria de Federico Sturzenegger para contener la inflación, que fue generando paulatinamente una bola de nieve que derivó en una corrida cambiaria de gran magnitud.

El vencimiento de este miércoles por $68.618 millones marca el punto final en una historia que tomó más potencia desde abril de este año. El monto parece insignificante cuando se considera que el stock total de letras llegó a alcanzar cerca de 1,2 billones de pesos, casi el 50% de la base monetaria.

Las Lebac fueron el activo que permitió bajar la inflación en 2017, luego de un 2016 con un aumento de precios cercano al 50%. Hacia finales de 2016, la tasa de interés era de 38%. Un año más tarde, la misma se ubicaba en 24,5%. Sin embargo, muchos arguyeron que esas tasas congelaban el crédito y era necesario bajarlas.

En ese momento, el equipo económico de Macri decidió flexibilizar las metas de inflación, lo que provocó desconfianza en los mercados, que rápidamente hicieron disparar al dólar. En ese momento, es configuraron los “supermates”, días en los que vencían una masa importante de Letras del BCRA que debían ser renovadas por la entidad para evitar un salto inflacionario y, por ende, lo obligaba a mantener tentadora la tasa de interés, que fue subiendo hasta ubicarse en el 60% en la era de Luis Caputo.

Con la llegada de Guido Sandleris, la entidad decidió empezar a ponerle fin a la bola de nieve de las Lebac y reemplazarla por otro activo, las Leliq, que sólo pueden estar en manos de los bancos nacionales y vencen cada siete días. Por ahora, el nuevo instrumento de contracción monetaria viene mostrando cierto éxito en el corto plazo, pero no está claro cómo enfrentará el BCRA la creación de dinero secundaria que se está gestando por la continua renovación de estas letras, más teniendo en cuenta que pagan un interés acumulado de casi 100%.