Campillo, Bounine y Muñoz: revela Joaquin el rol de los secretarios privados durante el kirchnerismo

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“Según inmejorables fuentes diplomáticas, una task force de fiscales norteamericanos está trabajando intensamente para establecer qué hicieron los Kirchner en los Estados Unidos con su dinero mal habido”.

Así explicó el editoralista de LaNación, Joaquín Morales Solá, lo que está sucediendo en el país que preside Donald Trump. Según el periodista, la familia Kirchner, encabezada en primera instancia por Néstor, habría lavado 70 millones de dólares en el país anglosajón.

Según sus palabras, la justicia norteamericana comenzó a actuar de oficio apenas tuvo conocimiento de que se habría utilizado el territorio estadounidense para lavar dinero negro de la política argentina.

La trama que narra Morales Solá es la siguente. La familia Kirchner usaba como práctica habitual distintas inversiones a través de testaferros en Estados Unidos. El plan ilícito estaba gestado por Néstor Kircher y su esposa, la expresidenta Cristina, recién se enteró del entramado cuando su marido ya había fallecido.

Aunque mostró interés por continuar con el plan orquestado por Néstor, los hombres de confianza de cada uno no eran los mismos. El capitán de la operación de lavada del expresidente era Daniel Muñoz. Cristina, por su parte, eligió para esa tarea a un secretario propio, Isidro Bounine, quien empezó a auditar los bienes que Muñoz tenía en Nueva York con el consejo de un exministro de Santa Cruz: Juan Manuel Campillo.

“Muñoz, Bounine y Campillo fueron los que movieron el dinero corrupto en los Estados Unidos y los que decidieron sobre esas inversiones. Bounine ya había sido investigado por enriquecimiento ilícito, lo que provocó su salida del gobierno en 2011. Pero siguió al lado de Cristina. Los secretarios nunca mueren en el universo kirchnerista”, explica Morales Solá.

Para el editoralista, se desvanece la teoría de que Muñoz había acumulado esa fortuna en los Estados Unidos robando dinero a Néstor Kirchner en pequeñas cantidades. Muñoz, Gutiérrez y Bounine eran los encargados de recaudar el dinero en la administración de los Kirchner.

“El dinero era del poderoso matrimonio, obviamente. O fue así o estuvimos ante un gobierno de secretarios privados en el que los dos presidentes Kirchner ignoraban todo. Imposible. Eso solo lo puede creer el bloque de cemento intelectual que construyó el fanatismo kirchnerista”, concluye.