Varadas en Egipto: entre la incertidumbre y la solidaridad

Dos argentinas cuentan cómo viven la cuarentena parcial en el país al noreste de África, sin miras de un cercano retorno a casa.
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15 argentinos esperan volver al país desde Egipto. Pese al deseo de estar en la Argentina, no saben cuándo podrán regresar. Dos amantes de la cultura egipcia, Lucía García, estudiante de egiptología, y Constanza Álvarez, licenciada en estudios orientales, viajaron en marzo a recorrer distintas ciudades y todavía no pudieron conseguir ser repatriadas.

“Ni Aerolíneas Argentinas, ni las Fuerzas Aéreas, pueden llegar hasta Egipto. Los argentinos varados en África y Asia estamos completamente a la deriva”, sostiene Lucía García, que se encuentra con su madre de 65 años, Marta Barrena. Y agrega: “Tampoco en Argentina dejan aterrizar a otras aerolíneas que no sea la oficial. Por eso no tenemos ni idea cuando vamos a poder volver, ya que nuestro vuelo era por Ethiopian Airlines“.

Lucía tiene 29 años y está varada en El Cairo. Llegó junto a su madre al país africano el pasado 15 de marzo, luego de un escala en Roma. Actualmente, ambas se hospedan en un hotel que les cuesta 65 dólares la habitación doble con desayuno: “Recibimos mucho apoyo emocional por parte del consulado, pero solo emocional, ninguna ayuda económica”.

En Egipto hay cuarentena parcial porque es “muy pobre”. “La mayoría de los trabajadores son independientes, Se cree que un egipcio promedio si está dos días sin trabajar, al tercer día no puede comer“, explica la joven que en dos meses se graduará de magister en egiptología del Instituto Virtual de Ciencias Humanas de Madrid.

Lucía García y Marta Barrena antes de estar varadas en El Cairo.

Pese a que no existe la cuarentena total hay toque de queda desde las 20 hs hasta las 6 hs. Durante el día, ellas salen a caminar, aunque cerraron los sitios turísticos, los restaurantes, los teatros y las mezquitas, entre otros. “El 23 de abril comienza Ramadán (dura un mes) y por primer vez en la historia se suspendieron todas las festividades”, cuenta la especialista en el país africano.

Además de pagar el alojamiento, deben pagar la comida. “No nos queda otra que pedir room service porque todos los restaurantes están cerrados. Gastamos 40 dólares entre las dos por día”, dice Lucía.

Dos amigos egipcios de la joven le recomendaron que se hospeden en un hotel: “Me dijeron que es muy peligroso que dos mujeres occidentales alquilemos solas un departamento en El Cairo”. A su vez, el consulado les envió un listado de hoteles abiertos, ya que la mayoría cerraron. “Nunca se nos recomendó un alojamiento que no sea hotel”, sostiene. Hasta el momento llevan gastados más de 1000 dólares, y el número va en aumento. Todavía es una incógnita prever en qué momento esa cifra dejará de crecer.

“Para pedir ayuda económica al consulado tenes que completar un formulario, lo cual implica que te investiguen a vos y a tus familiares. Si tenes un familiar con capacidad económica, el consulado no te ayuda“, sostiene Lucía, que es licenciada en nutrición.

No conocen ningún argentino varado que reciba ayuda económica para comida y alojamiento. “Dicen que te la dan en situación de extrema vulnerabilidad”, afirma. Aunque destaca que mantiene contacto con el consulado por mail una vez por semana y les informan cuando hay alguna novedad.

La pandemia en Egipto

Egipto cerró sus fronteras el 18 de marzo. Cuando consultaron por cambios del vuelo de regreso, ya era tarde.Todo se dio vuelta en las 26 horas que duró nuestro vuelo. Decidimos cancelar el viaje y volver a Argentina pero cuando fuimos a sacar los tickets estaban todos cancelados”, recuerda Lucía.

Originalmente su vuelo de vuelta era el viernes pasado, pero fue cancelado. Por su parte, las aerolíneas les ofrecen pasajes muy costosos. “Supuestamente no hay penalidad por el cambio, pero es mentira porque te cobran la diferencia tarifaria que es una locura”, explica Lucía. Y agrega: “Nos pidieron $136.000 para las dos y por el vuelo cancelado nos devolvieron $40.000. Pero un pasaje para mayo a Buenos Aires hoy sale 1.300 dólares, muchísimo más respecto a lo que pagamos por la ida y la vuelta”.

Lucía es apasionada por Egipto desde los 10 años, cuando comenzó a leer sobre su historia. Esta es la segunda vez que viaja al país africano. En un futuro le gustaría vivir allá. “Egipto fue mi sueño toda la vida”, confiesa. Tanta es su fascinación que creó el perfil de Instagram @egypt.history, que tiene casi 59.000 seguidores, y es la primera cuenta bilingüe del mundo sobre historia egipcia.

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Sola en Giza

Constanza Álvarez viajó a Egipto el 13 de marzo a recorrer durante un mes el sur del país. En ese entonces la aerolínea que había contratado (Ethiopian Airlines) le cobraba una multa de 400 dólares por cambiar la fecha. “Pensé que si pasaba algo me iba a poder volver antes, pero no pude porque cerraron las fronteras en Egipto de un día para el otro”, explica la licenciada en estudios orientales.

Se hospeda en un hotel que se lo dejaron a “muy buen precio” por su situación: 12 dólares con desayuno por día. “Afortunadamente paro en un hospedaje en donde conozco a la familia de otros viajes. Me tratan como si fuera parte de la familia, me contienen mucho y tratan de que me sienta lo más cómoda posible”, dice la mujer de 47 años y madre de dos hijos que se encuentran en Buenos Aires.

Constanza Álvarez varada en Giza.

Sostiene que siente “muy cercana” a la embajada. El lunes estuvo allí para pedir un certificado que presentará en el Poder Judicial al volver a Argentina, su lugar de trabajo. “La embajada estima que mi regreso lo puedo empezar a pensar para mediados de mayo, ya que se cree que el aeropuerto de Roma abrirá el 16 de mayo”, dice.

“Mi pasaje hace varias escalas y dependo de que los aeropuertos de Roma, Etiopía y San Pablo funcionen. Para cambiar la fecha de regreso y de ciudad de salida me cobran 1000 dólares y se estima que Aerolíneas Argentinas cobrará lo mismo”, explica sobre la imposibilidad de volver al país.

Constanza calcula que estará un mes o un mes y medio más en Egipto. “Lo más desesperante es no saber si el dinero va a alcanzar, aunque en el hotel me dijeron que si no puedo pagarles, no hay problema. En estos momentos descubrí mucha solidaridad“, relata la mujer, que planeaba volver a Argentina este domingo.