Después de 20 días de internación en terapia intensiva, el fotoperiodista Pablo Grillo -quien fue gravemente herido en la cabeza por un disparo de gas lacrimógeno durante la represión a una protesta frente al Congreso- comenzó a mostrar signos positivos de recuperación. Así lo confirmó su papá, Fabián: "Habla, mira, ve, oye, mueve los brazos, mueve las piernas, se paró, dio unos pasitos".

En una entrevista para Telefe, el padre del joven hospitalizado tras sufrir la agresión de las fuerzas de seguridad el pasado 12 de marzo consideró visiblemente emocionado que si bien "todavía la evaluación es prematura", las señales son alentadoras. "Habla, mira, ve, oye, mueve los brazos, mueve las piernas, se paró, dio unos pasitos con la kinesióloga…", detalló, al tiempo que remarcó que Pablo tiene "memoria reciente" y reconoce a quienes lo visitan.

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El fotógrafo, de 35 años, permanece en la terapia intensiva del Hospital Ramos Mejía tras haber ingresado aquel miércoles de la marcha de jubilados a la que adhirieron hinchadas de fútbol y que desató un enfrentamiento entre manifestantes y la policía que el joven estaba cubriendo de manera independiente.

Durante la cobertura, Pablo recibió el impacto en la frente del cartucho de gas lacrimógeno que disparó un efectivo de la Gendarmería Nacional mientras él tomaba imágenes de los acontecimientos en la Plaza de los dos Congresos. Como consecuencia, padeció una fractura de cráneo con pérdida de masa encefálica.

"El hecho de que abrió los ojos fue increíble, que le hayan sacado el respirador, que habló, que hizo chistes, que rio… eso es increíble", expresó su padre muy conmovido.

En tanto, la causa judicial -que inicialmente no había avanzado- comenzó a moverse. En ese marco, la jueza federal María Servini pidió a la fuerza federal implicada el legajo completo del cabo primero Guerrero, el agente involucrado en el caso. Además, se están recopilando fotos, registros públicos y grabaciones de las cámaras de seguridad de la Ciudad, que podrían permitir establecer las circunstancias exactas del suceso.

La familia y organismos de derechos humanos reclaman que se identifique a los responsables y se garantice justicia, para que el ataque al trabajador de prensa no quede impune.