Regreso de las celebraciones de culto en CABA: cómo será el protocolo en los templos

La vuelta de reuniones en iglesias, sinagogas y mezquitas tendrá estrictos criterios sanitarios. Recomiendan que los grupos de riesgo no concurran.
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Este miércoles se publicó la Decisión Administrativa 1738/2020, en el Boletín Oficial, que permite el regreso a los templos y las iglesias por parte de los fieles. Por ahora, podrán ingresar hasta 20 personas durante las celebraciones de culto y para rezar. Además se deberá respetar que haya una persona cada 15 metros cuadrados.

El protocolo regula al ingreso, permanencia y egreso de los fieles para las celebraciones religiosas, la asistencia espiritual y la oración individual. El documento fue ideado por el cardenal Mario Poli y el director general de Entidades y Cultos porteño, Federico Pugliese.

“Nos preparamos para recibir a los fieles con entusiasmo, hay mucho interés por volver a las misas”, explicó el viceprovincial de la Compañía de Jesús, Andrés Aguerre. Aunque el padre de la Iglesia del Salvador, ubicada en Callao y Tucumán, aclara que “el regreso será gradual porque en esta primera parte se permiten 20 personas adentro del templo”.

Durante las celebraciones litúrgicas, en el templo solo podrán permanecer el ministro, una persona de limpieza y una persona en la entrada del lugar que controle la cantidad de fieles que ingresen. El protocolo aclara que ningún trabajador puede formar parte del grupo de riesgo del COVID-19.

La asistencia espiritual individual se atenderá únicamente con turno previo.

A su vez, se sugiere mantener abierto el lugar de culto en días y horarios específicos para el rezo individual y la atención espiritual. Sin contar los días específicos para la celebración litúrgica.

La dispensa del precepto dominical sigue vigente, según el documento emitido el 20 de septiembre por el Arzobispado de Buenos Aires. El mismo rige “la celebración de los sacramentos con participación de los fieles”.

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Un dato clave en la vuelta a los templos es que habrá que sacar un turno para concurrir a la celebración para evitar la aglomeración de personas. También servirá “para comunicarse con los fieles si eventualmente se
conociera que alguno está infectado de COVID-19”.

También se multiplicarán las celebraciones de la eucaristía y Celebraciones de la Palabra, antes de la pandemia se hacían una o dos misas dominicales.

“Este es un primer paso para volver a una cierta normalidad o a una nueva”, sostiene el cura de la congregación jesuita. Y agrega: “Es de notar que va a convivir durante un tiempo la presencialidad con la virtualidad porque proliferaron, durante la cuarentena, las misas virtuales con mucha participación de fieles”, dice Aguerre.

El Arzobispado le pidió a las personas mayores que eviten exponerse y sigan la oración de la celebración eucarística desde sus casas a través de la televisión, páginas web o las redes sociales.

Las parroquias que cuentan con más de un sacerdote pueden hacer celebraciones simultáneas en varios espacios, mientras se acceda por puertas diferentes o sean edificios distintos.

Medidas de seguridad

Aunque las misas online fueron clave para los fieles, ahora podrán volver a los templos. Es por ello que el protocolo establece medidas de seguridad e higiene para combatir la pandemia. Entre las disposiciones para los trabajadores se establece -si se puede- que les tomen la temperatura previo a ingresar al lugar de culto, la cual debe ser menor de 37.5ºC.

También el documento sugiere que “usen protección ocular cuando haya riesgo de contaminación de los ojos a partir de salpicaduras o gotas” y evitar el uso del celular. En el caso de que se utilice “por extrema necesidad”, se deberá “proceder a una nueva higiene de manos y del artefacto con solución alcohólica 70%”.

La higiene se extrema, ya que se deberá limpiar los templos antes y después de la celebración del culto.

Todos los asistentes deberán permanecer con tapabocas durante su estadía. Al ingresar al templo se proveerá a quienes ingresen, de alcohol en gel o alcohol al 70% para desinfectarse las manos. A su vez, las imágenes no podrán tocarse y no habrá agua bendita en las fuentes. 

En el caso de confesarse, debe haber la distancia mínima de 1.5 metros entre el ministro y el fiel, y se deben evitar las salas pequeñas o despachos. “El ministro que atiende deberá llevar máscara protectora facial además del tapaboca obligatorio”, aclara el protocolo. Otra opción es el uso de mampara acrílica que los separe.