Para Juntos por el Cambio, no hay margen político para apoyar la postulación de Daniel Rafecas como jefe de los fiscales federales, como quiere Alberto Fernández.

A los ojos de los líderes de esta coalición, Rafecas no es tan solo el juez federal que desestimó la denuncia del fiscal Alberto Nisman contra Cristina Kirchner por el supuesto encubrimiento del atentado a la AMIA, sino quien complicó al radicalismo con la instrucción de la causa de las coimas del Senado y el que en los albores del caso Ciccone se mensajeaba con el abogado de José María Núñez Carmona, como si fuera su abogado defensor.

El Presidente quiere que el procurador general de la Nación sea Rafecas. Para ello, el pliego que enviará en las próximas semanas al Senado debe ser aprobado por los dos tercios de los senadores reunidos en el recinto, pero el oficialismo no tiene los votos, por lo que deberá cuando menos negociar con JPC.

En esa coalición, formada por el PRO, la UCR y la Coalición Cívica-ARI, aún no han tomado una definición pública sobre la candidatura de Rafecas y se han llamado al silencio sobre el asunto. Pero por lo bajo no le ven chance alguna a la posibilidad de que sus senadores acompañen la propuesta de la Casa Rosada.

Cómo son los números

El Frente de Todos, bloque que conduce el peronista formoseño José Mayans, tiene 41 senadores; Juntos por el Cambio tiene 27, y hay cuatro monobloques “sueltos”: Juntos Somos Río Negro (Alberto Weretilneck), Santa Fe Federal (Carlos Reutemann), Lucila Crexell (Movimiento Neuquino) y Magdalena Solari (Misiones).

Si todos estuvieran presentes, el oficialismo necesitaría 48 votos para aprobar el pliego de Rafecas. Esos son los dos tercios. Es decir que debería conseguir el apoyo de los cuatro monobloques y de al menos dos senadores de JPC.

Claro que, por ejemplo, si en el recinto hubiera 60 senadores sentados en sus bancas, los dos tercios serían 40. O sea que si hay senadores ausentes, sobre todo de la oposición, los dos tercios son más asequibles para el oficialismo, pero aún así estaría lejos de conseguirlos sin el apoyo de JPC, interbloque que conduce el radical formoseño Luis Naidenoff.

Cristina Kirchner y el bloque del Frente de Todos en el Senado.

De hecho, el Frente de Todos ya arranca complicado, con un senador menos, por la licencia de seis meses que se pidió el peronista tucumano José Alperovich, denunciado por violación.

En JPC no consideran tan grave de Rafecas el hecho de haber desestimado en 48 horas, y al mes siguiente de su muerte dudosa, la denuncia de Alberto Nisman contra Cristina Kirchner y funcionarios suyos por el memorándum con Irán, como sí los mensajes de WhatsApp que se mandó en 2012 con Ignacio Danuzzo Iturraspe, abogado de Núñez Carmona, socio y amigo de Amado Boudou, durante la investigación de la causa Ciccone que se cursaba en contra del entonces vicepresidente, que terminó condenado a prisión.

La segunda falta que le atribuyen a Rafecas, es la sentencia de los sobornos en el Senado: en 2007, el juez procesó a Mario Pontaquarto, al expresidente Fernando de la Rúa y a otros funcionarios, quienes en 2012 fueron todos absueltos por el El Tribunal Oral Federal 3, que no encontró evidencia alguna sobre coimas que respaldara la versión declarada por el “arrepentido”.

“Esto (la investigación de Rafecas por las coimas del Senado) en su momento fue operado por el propio Alberto Fernández (entonces jefe de Gabinete del kirchnerismo) para hacerles quilombo a De la Rúa y al peronismo ortodoxo”, recuerdan en el PRO.

Patricia Bullrich, flamante presidenta del partido de Mauricio Macri, fue en su momento muy crítica del magistrado. "Si hay Partido Judicial, el primer afiliado es Rafecas, por el FPV (Frente para la Victoria)", lanzó en 2015, tras la muerte de Nisman.

El propio Macri, a quien el peronismo le negó el apoyo a la postulación de Inés Weinberg de Roca a procuradora general, está intentando cerrar filas el rechazo a la propuesta de Rafecas.

Dos pruebas

El pliego de Rafecas será una prueba de fortaleza legislativa y de capacidad de negociación del gobierno de Fernández, y también será una prueba para la unidad de JPC.

Para los radicales la instrucción de la causa de los sobornos en el Senado es cara y no están dispuestos a dejársela pasar. El presidente de la UCR, Alfredo Cornejo, reunirá la semana próxima al Comité Nacional, que con seguridad debatirá qué postura institucional tomar en relación con el pliego de Rafecas, además de otros asuntos, como la presidencia de la Auditoría General de la Nación (AGN), que por ley le corresponde a la oposición.

Gerardo Morales y Alfredo Cornejo.

En ese marco, en el Senado sospechan que el gobernador jujeño, Gerardo Morales, de inesperada buena relación con la Casa Rosada, podría incidir en un puñado de voluntades e inclinar la balanza a favor de Rafecas.

Morales ya pidió el 18 de diciembre, y contra la decisión de JPC, que la oposición diera quórum en la sesión en que debían asumir más de 20 diputados nacionales, que entonces iba a realizarse junto con la de la megaley de emergencias de Fernández.

Morales temía que el gobierno de Fernández impulsara la liberación de Milagro Sala, a quien considera la principal amenaza para la gobernabilidad en la provincia. El propio Fernández les explicó el lunes a Abuelas de Plaza de Mayo y otras organizaciones de Derechos Humanos que la líder de la Tupac Amaru no es una presa política sino una detenida indebida, según dijo Estela de Carlotto tras el encuentro.

Morales, sin embargo, tampoco querrá que un procurador general como Rafecas le pueda complicar las cosas en Jujuy.

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El elegido del Presidente

El jueves 2 de enero el Gobierno oficializó la postulación de Rafecas para ser el jefe de los fiscales federales, mediante un aviso publicado en el Boletín Oficial.

En diciembre, el Presidente difundió la foto de una reunión que mantuvo a solas con Rafecas, de quien dijo que “no solo es un juez federal” sino también un jurista reconocido internacionalmente y una eminencia del Derecho. “Por eso, desde el Poder Ejecutivo propondremos al Congreso que sea el nuevo Procurador General de la Nación. Confío en su independencia y capacidad para esa tarea”, indicó.

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Con el aviso del jueves 2, quedó abierta la instancia de consulta pública por un período de 15 días. Tras ese plazo, deberá enviarse el pliego al Senado, donde el postulante deberá ser citado a una audiencia pública por parte de la Comisión de Acuerdos, que aún no fue conformada.

Para ser avalado como nuevo procurador general, en el recinto el pliego requiere los dos tercios. Hoy no están.