Se trata de un fenómeno que es puramente local. Donald Trump en Estados Unidos ganó la elección presidencial siendo rechazado por más de la mitad del electorado, pero su contrincante, Hillary Clinton, era aún más resistida. En Europa también sucede a menudo que un candidato no logra cosechar la aceptación de al menos la mitad de los votantes (lo voten a este o no, ya que se trata de si la valoración es positiva o negativa), y por eso se necesitan amplias coaliciones para construir poder.

El dilema del mal menor: ningún candidato presidencial tiene más aceptación que rechazo

De los focus group salen, en su mayoría, opiniones muy negativas de los principales candidatos. Hace meses que Macri está en caída y hoy su rechazo llega a casi el 65% del electorado. Algo similar, aunque es un poco menor y está en ascenso, ocurre con Cristina Fernández de Kirchner. Sergio Massa, por su parte, capta opiniones negativas de los dos lados de la “grieta”: un importante consultor remarcó que al tigrense se lo vincula con palabras como "chanta" y "ventajita".

En su columna del domingo, Durán Barba dio cuenta de este fenómeno. El consultor ecuatoriano remarcó que, en la Escuela de Posgrado de Ciencia Política de la Universidad de Washington, llegaron a la conclusión de que la imagen negativa de un candidato no debía ser mayor al 35%, pero que casos como el de Trump y AMLO (México) demostraron que no es necesario.

La única dirigente que tiene una aceptación considerable es María Eugenia Vidal, que será candidata a gobernadora de la Provincia en una elección que se le complicará debido a que su nombre va pegado al de Macri.

Los estudios de ciencia política reflejan que, al asistir a las urnas, los votantes eligen -en casi todos los casos- por el cargo de mayor jerarquía, es decir, el presidente. Ante ese escenario, la actual gobernadora necesitará de un importante corte de boleta (casi el doble al que obtuvo en el récord de 2015) en su favor, si es que los números de Macri no mejoran un poco.

De todos modos, el Gobierno está decidido a volcar unos cuantos miles de millones de pesos en las calles para buscar la reelección de Macri. Se considera incluso que, en medio del ajuste que pide el FMI para llegar al déficit cero (que será muy difícil de cumplir), los salarios le empatarán este año a la inflación, que será menor -no mucho- a la del 2018.