Según, Durán Barba, consultor de Macri desde 2005, “habrá algún candidato marginal cuyo papel será debilitar a uno de los candidatos importantes. Sale en la prensa unos días, gana unos pesos y se jubila. Su campaña la paga el candidato que se beneficia con su presencia”.

El cierre de listas estuvo acorde a lo previsto y, el 11 de agosto, se verán las caras ocho fórmulas presidenciales, de las cuales tres concentrarán la mayoría de los votos: Juntos por el Cambio, el Frente de Todos y Consenso Federal. Las dos primeras serán las grandes protagonistas, mientras que la que lleva a Roberto Lavagna como candidato corre bastante de atrás para, ya en octubre, buscar la entrada a un balotaje.

Las encuestas reflejan que Lavagna acaricia hoy los 10 puntos en una eventual primera vuelta. Ese número coloca al binomio Lavagna-Urtubey lejos de la lucha seria por el poder, pero afecta seriamente al Gobierno, ya que la mayoría de los votos que ese espacio puede obtener son de un electorado que se identifica con antikirchnerismo e ideas pro-mercado.

En ese sentido, el asesor de Macri vislumbra que la pelea en las PASO y en la primera vuelta será más difícil de lo que se creía. La expresidenta Cristina Kirchner, candidata a vice, logró con su paso al costado gestar la unidad entre Alberto Fernández y Sergio Massa, un movimiento que le aporta al núcleo duro del kirchnerismo -casi un 30%- unos cuantos puntos del líder del Frente Renovador.