En el comienzo de una serie de protestas contra las políticas del Gobierno nacional, las CTA de los trabajadores, organizaciones sociales y partidos de izquierda llenaron las calles del centro porteño y calentaron la previa de un paro nacional que se estima tenga un alto grado de acatamiento.

En este sentido, el secretario general de la CTA Autónoma, Pablo Micheli, advirtió que los reclamos continuarán y amenazó al presidente Mauricio Macri de cara al futuro.

"No alcanza con un paro: o se cae este modelo económico o estos tipos dejan el gobierno", disparó el gremialista, al tiempo que llamó a "convencer a nuestro pueblo de que hay otro camino, no podemos aceptar esta vergüenza y deshonra que tenemos".

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Con el primer mandatario observando todas las acciones a más de 8.500 kilómetros de distancia, desde la madrugada del martes, las centrales obreras y el moyanismo encabezarán la cuarta huelga masiva desde que el empresario llegó al Sillón de Rivadavia.

Debido a la adhesión de la UTA y Metrodelegados, no funcionarán colectivos, trenes, ni subtes. No habrá vuelos -ni interncionales, ni de cabotaje-, y tampoco abrirán sus puertas hospitales (salvo guardias), escuelas, bancos y estaciones de servicio.