26/08/2019
Miércoles 28 de Noviembre de 2018 G20

Se despega Lijo de la causa contra el príncipe y le asegura tranquilidad a Macri durante el G20

Mohammed Bin Salman, príncipe heredero de Arabia Saudita, fue el primer líder en llegar a Buenos Aires para participar en el G20. Para ese momento, ya estaba en Comodoro Py la denuncia que hizo Humans Right Watch por crímenes de lesa humanidad en Yemén y por su posible responsabilidad en el asesinato del periodista saudita, Jamal Khashoggi, en el consulado de Arabia en Estambul.

La denuncia le cayó al juez Ariel Lijo pero era el fiscal Ramiro González quién debía dar el primer paso, o sea, el que tenía que abrir la investigación o desestimarla. La clave de la denuncia de la ONG era la "jurisdicción universal" de este tipo específico de delitos.

¿Qué significa esto? Que los crímenes de lesa humanidad pueden ser juzgados por fuera de los países en los que fueron cometidos, de acuerdo a pactos y tratados internacionales sobre derechos humanos ratificados por varios países del mundo.

El fiscal González tomó un camino intermedio y decidió pedirle a Lijo que envíe exhortos a diferentes lugares para averiguar si hay investigaciones pendientes contra el príncipe. El juez le solicitó a Yemén, Turquía y a la Corte Penal Internacional si efectivamente el príncipe está bajo investigación por delitos de lesa humanidad.

Cabe aclarar que los exhortos no son algo puntualmente rápido. Los países suelen tomarse su tiempo para responderlos, cuando lo hacen. En Comodoro Py sostienen que es prácticamente imposible que la investigación avance en ese sentido antes de que Salman se vaya del país.

Por otra parte, Lijo abrió la puerta para ver si puede desprenderse de la causa. ¿Cómo podría lograr esto? De acuerdo a la Constitución Nacional, las investigaciones que involucren a embajadores, consules y ministros extranjeros deben ser investigadas por la Corte Suprema.

Es por eso que, además de los exhortos, el magistrado pidió que Cancillería le conteste cuál es el estado diplomático del príncipe. La tranquilidad judicial de Mohammed Bin Salman durante el G-20 parece estar (casi) asegurada.

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