“Me siento morir”: dos mujeres esperan un trasplante en medio de la pandemia

Dos argentinas con leucemia comparten el mismo deseo: ser trasplantadas. Aunque ya tenían donantes de Alemania e Israel no podrán operarse.
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El coronavirus detuvo al mundo. Muchos los países cerraron sus fronteras y se aislaron de los demás. El combate contra la pandemia parece olvidar la posibilidad de realizar los trasplantes con donantes extranjeros. En medio del aislamiento dos argentinas con leucemia, Mariana Plater y Carolina Embon, recibieron la noticia de que el cambio de médula, tendrá que esperar.

Donante de Alemania

A Mariana Plater, médica pediatra de 54 años, en septiembre del año pasado le diagnosticaron cáncer en la sangre de alto riesgo y le dijeron que se tenía que trasplantar. Desde ese día no trabajó más y se aisló en su casa en Vicente López. Cerró su consultorio de Florida y dejó de hacer guardias en el Policlínico del Docente.

“Llegué a tener 100 glóbulos blancos, cuando lo normal es entre 4.000 y 10.000”. Pese a que responde bien a la quimioterapia realizada en el Hospital Alemán explica: “Necesito un trasplante de médula osea. La mía la van a destruir porque está alterada y me van a donar células madres compatibles conmigo, es decir sangre”.

La compatibilidad debe ser muy alta en estos casos, sobre todo si el donante no es familiar. Ella no tiene hermanos y sus hijos (de 21 y 24 años) no fueron compatibles. “Mi donante ideal es de Alemania”, sostiene. La búsqueda de esa personas comenzó en diciembre, a través del INCUCAI, y en febrero le avisaron que habían dado con él y había aceptado el trasplante.

Mariana Plater espera su trasplante de médula.

La fecha pactada en la que se realizaría era mediados de marzo. Pero el coronavirus y el cierre de fronteras de Alemania y Argentina pospusieron los planes. “Cuando comenzó la pandemia estaba angustiada, hablé el martes 17 de marzo con el área de trasplantes y me confirmaron que no lo iban a hacer”, dice Mariana.

“Me siento morir”, afirma. Y agrega: “Mi sensación es que, por la pandemia, se olvidaron de mi trasplante”. 

Ahora los controles para hacer trasplantes hay que chequearlos también para el COVID-19, lo cual implica más días.

El INCUCAI comenzará la búsqueda de un donante nuevamente en el país. Mariana no sabe cuánto tiempo van a tardar en encontrar a otro compatible. “Veo difícil que las fronteras se abran para estos casos”, confiesa.

Carta abierta

Frente a no poder ser trasplantada, Mariana hizo circular en las redes sociales una carta donde se presenta y cuenta quien es, y que le sucede. “Mi familia y yo necesitamos decirle al mundo que el cierre de fronteras no solo implica dejar turistas varados o que no entre determinado producto, sino que ahora me cortaron a mí y a otras personas la chance de trasplantarse”, explica Mariana.

Gracias a la viralización de su historia, muchas personas la contactaron para ofrecerle su ayuda a través de conocidos. “Sé que llegó mi caso al ministro de Salud Ginés González García”, sostiene.

La carta se tradujo al alemán y la están haciendo circular en el país europeo a través de amigos. Mariana considera que su mensaje puede servir “para concientizar” a los que se quejan en estas situaciones, ya sea “por estar varados un día más o por no poder salir de sus casas”.

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Donante de Israel

Al igual que Mariana, Carolina Embon fue diagnosticada de leucemia en septiembre de 2019. “Mi situación familiar además es compleja”, dice. Unos meses antes de ese momento, en julio, le habían diagnosticado a su hijo un tumor cerebral maligno, luego de operaciones, quimio y rayos, sigue en tratamiento.

Carolina tiene 42 años, vive en Belgrano y trabaja en un banco. Estuvo internada hasta enero en el Fleni, le realizaron quimioterapia y transfusiones de sangre. Pero al desmejorar le cambiaron la medicación y desde febrero se convirtió su trasplante en “urgente”. 

Su hermana no es compatible, por eso esperaban encontrar un donante. En marzo le confirmaron que tenía uno internacional, que se encontraba en Israel. 

Carolina Embon aguardo también su trasplante

La semana pasada me dijeron no podían hacer el transporte de la donación de médula. Por su parte, el INCUCAI me explicó que no tiene demasiada información de los países”, sostiene Carolina.

Le dan la alternativa de buscar donantes argentinos. “Hay que buscar otra persona menos compatible y en mi caso no es aceptable”, explica.

Mariana guarda esperanzas en que se resuelva prontamente. “Espero que el Estado priorice nuestras situaciones y realice las gestiones con los países de origen de los donantes”.

INCUCAI

El Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (INCUCAI) realizó un comunicado para aclarar cómo se trabaja en tiempos de coronavirus.  En cada caso se analiza “si el paciente puede posponer el tratamiento, ya que en algunas situaciones sus condiciones médicas lo permiten”.

En segundo lugar se estudia si hay otras alternativas, por ejemplo: “donantes argentinos idénticos o parcialmente idénticos”. El documento aclara que los trasplantes locales se pueden hacer con menos dificultades. Inclusive cuando se suspendan “vuelos de cabotaje para trasladar al donante o las células, se dispone también de la posibilidad de transporte terrestre”.

El organismo sostiene que las instituciones de salud siguen haciendo trasplantes. Además el Registro Nacional de Células Progenitoras (CPH) del INCUCAI y los equipos de trasplante funcionan de forma habitual. “No se han reportado transmisiones del COVID 19 u otros virus respiratorios por trasplante de médula”, manifiesta.

Precauciones especiales

Pese a que los donantes sean sanos al donar, las células deben ser “cuarentenadas” (congeladas) por dos semanas. Se monitorea la salud del donante durante ese plazo, para evitar el contagio del COVID-19. Este procedimiento es adoptado en Argentina y a nivel internacional.