Mayans, el senador que quiere celeste

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Poco trascendió de la sesión debut de Cristina Fernández como presidenta del Senado cuando, hace casi un año, se trató la ley inaugural del gobierno, la de Solidaridad Social y Reactivación Productiva. Pero sí hizo furor el sketch sin guión acontecido entre ella y José “Pepe” Mayans. Que presidente, que presidenta, que machista y ta-ta-ta.

Pero no se deje engañar por las apariencias. Fue precisamente CFK la que propuso al formoseño nacido en Clorinda, para sentarse en la banca más caliente del recinto. Por sobre Carlos Caserio, el cordobés del palo albertista que solo se apoltronó allí durante una breve temporada, José Mayans se alzó con la presidencia del bloque del PJ en el Palacio en 2019 luego de, lea bien, diecisiete años de secundar a Pichetto.

José también se llama Miguel Ángel, como quien fuera su aliado en el recinto desde el 2001 y hoy es algo así como un enemigo público, tirria que marcó la predilección de La Jefa. De los prolijos “traidor” e “infiltrado”, al barroco de “taimado que traicionó al movimiento nacional y popular” y “Borocotó multiplicado por cien”, Mayans se puso picante para calificar al rionegrino que jugó en muchas solapado para Cambiemos hasta que salió del closet y se fue a ser vice en la boleta perdedora. “Yo creo que Macri pierde porque Pichetto no le aporta ni el 1%”, vaticinó entonces el hombre de Gildo Insfrán, gobernador de Formosa desde 1995. Sí, la alternancia son los padres.

José fue reelecto en 2005, 2011 y 2017 y pasó a ser el senador con más antigüedad en la Cámara Alta. Ortodoxo del Partido Justicialista, católico acérrimo, fue diputado provincial por un período también maratónico, entre 1987 y 2001.

Le hizo algún que otro favorcito al macrismo. Mayans votó a favor de la reforma previsional el 2017 y en abril de 2018, ya al frente de la Comisión Bicameral Permanente de Seguimiento y Control de la Gestión de Contratación y de Pago de la Deuda Exterior, levantó la sesión por desorden cuando empezaron a cuestionar al ministro Luis Caputo por su vinculación a empresas offshore. Y hace pocos días, izquierdizado, fue firmante de una carta al FMI de parte de los senadores del FDT. En Mayans se explica la elasticidad inefable de la doctrina peronista que resulta de difícil digestión.

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Desde ya que no fueron esas las únicas controversias. En el 99 se agarró a piñas con Carlos Branda en la Legislatura de Formosa, en medio de una interna bastante calentita. En el 2013, minimizó la emergencia territorial de los pueblos originarios cuando sentenció que la comunidad Qom no existía. En 2016, una agenda personal y la fotocopia de su DNI fueron halladas dentro de un vehículo que transportaba sustancias.

Hace pocos días, José Mayans reiteró su postura contra el aborto. Alegó que el gobierno tiene “otras prioridades y problemas”, que el tratamiento de la ley es “inoportuno”. Coherente con sus valores provida, durante su exposición parlamentaria en agosto de 2018, definió a la democracia como el respeto al pensamiento y la creencia del otro. “Los verdes y los celestes, somos todos argentinos”, dijo justo antes de agradecerle a la madre de Vivaldi, de Mozart, de Da Vinci y a la suya propia por haberles concedido el derecho a la existencia. De imagen no sé, pero de autoestima mide bien el senador.