Límite de traspaso entre obras sociales, más cerca de la CGT y un mensaje sugerente: Alberto ¿busca potenciar? su peso político

El Presidente atendió un reclamo de larga data de la poderosa central obrera.
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Alberto accedió a una demanda de años de la CGT: resolvió por decreto que los trabajadores que inicien una relación laboral deberán permanecer un año en la obra social sindical de su rama de actividad, antes de poder ejercer la opción de cambio de su cobertura médica.

La algarabía debe ser mucha en la principal central obrera del país, que lo había vuelto a plantear en un almuerzo de principios de mayo en la Quinta de Olivos. La disposición protege las arcas de los organismos de salud de los gremios, deshilachadas año tras año desde la desregulación de los años noventa, que anudó una alianza estratégica entre las empresas de medicina prepaga y las obras sociales más chicas.

Derivar los fondos patronales a una compañía de salud privada se tornó, desde entonces, en un trámite requerido por un gran segmento de empleados que consideraban islas de privilegio a las prepagas, en un contexto de marcado deterioro del sistema de salud en general.

En ese almuerzo en Olivos, la cúpula de la CGT, como suele hacer, fue por todo: además de pedir lo que habilitó el decreto 438, demandó que un hombre del sindicalismo ocupara la vacante que dejó la muerte de Eugenio Zanarini al frente de la Superintendencia de Servicios Sociales (SSS), un organismo clave para el gremialismo porque administra los millonarios fondos de las obras sociales.

Cristina, distanciada de la actual cúpula de la central obrera, rechazaba esa solicitud y alentaba a kirchneristas duros para ese puesto.

Intentando lograr el visto bueno de propios y ajenos, el primer mandatario adoptó una solución salomónica: designó a Daniel López, un hombre cercano al exministro de Salud Ginés González García.

Alberto, ¿hacia una mayor autonomía política?

El paso adelante del Presidente, con este nuevo decreto, anuda con mayor firmeza el vínculo con la dirigencia de la principal central obrera del país. Acción nada menor en las pujas internas que se vienen: armado de alianzas, de listas y las consecuentes elecciones.

A su vez, esta decisión se da el mismo día en que Alberto dejó un mensaje sugerente en el acto de promulgación de la ley de Promoción del Acceso al Empleo Formal para Personas Travestis, Transexuales y Transgénero. “El primer Gobierno de Cristina fue el mejor de la historia. Pero, la verdad, es que quisiera ganarle a Cristina y que mi Gobierno sea mucho más progresista que el de ella y de más derechos de los que ella dio”, enfatizó.

Puede leerse con cierta ironía compañera, pero sumado a la concesión hecha a la cúpula de la central obrera, muchos creen que es una acción valiosa en búsqueda de reganar peso político propio del actual mandatario.