Fácil para Cristina, difícil para Macri e imposible para Massa: la foto con Francisco, una obsesión política

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Mauricio Macri las obtenía a montones cuando todavía no había nacido Francisco y aún se llamaba Jorge Bergoglio. Una vez sentado uno en el Vaticano y el otro en la Casa Rosada, las capturas desaparecieron. Paradójicamente, con Cristina Kirchner todo fue más natural a pesar de que Néstor intentó reducir a Bergoglio a la nada. No es que el Papa Francisco se olvidó de cuando el santacruceño lo quiso eliminar del juego, sino que dirigió su rencor al entonces jefe de Gabinete Sergio Massa, el único que no consiguió una foto con el Santo Padre.

Bergoglio pasó setenta y siete años en la Argentina: 56 como miembro de la Iglesia Católica, 15 como arzobispo de Buenos Aires, 12 como cardenal primado de la Argentina, 8 como presidente del Episcopado. Cuando aún no era Francisco y Macri era el jefe de Gobierno, los flashes los encontraban más unidos que hoy.

Cuando se convirtió en Francisco, los medios reprodujeron la noticia de que asumía un Papa peronista pero antikirchnerista. El tiempo les mostró lo contrario o, al menos, mitigó aquella idea. “Cuiden a Cristina”, dijo en cuanto llegó al Vaticano. Al tiempo, la recibió con un abrazo fraternal que siempre contrastó con el coloquialismo con el que se reunió con Macri cuando éste ya era Presidente.

En los primeros años de gobierno de Cristina, cuando “aún gobernaba Néstor” (se decía), el santacruceño le había declarado la guerra a Bergoglio y lo quiso sacar del juego político en el que, aunque niega, al Papa siempre le gustó pertenecer. Quien militó entonces por eliminar de la arena al Padre fue Sergio Massa, jefe de gabinete kirchnerista.

El rencor dura hasta hoy. Francisco jamás recibió a quien había sido intentende de Tigre y quiso saltar a la presidencia. Pese a que en el año electoral Francisco se negó a reunirse con algún candidato argentino, Daniel Scioli y Mauricio Macri tenían su foto con Bergoglio para mostrar en la campaña, Sergio, con enlace directo al Vaticano por medio de sus asesores, no lo logró.