El populista menos pensado: busca Macri domar a la CGT con un aumento del 3% y un bono a estatales

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Está confirmado: el Gobierno otorgará un aumento del 3% y un bono de 2.000 a los empleados estatales como compensación por la paritaria de 2018, que se había cerrado en 15% y luego se había ampliado en agosto con un bono de 6 mil pesos.

Así lo informó hoy el vicejefe de Gabinete, Andrés Ibarra, en diálogo con los periodistas acreditados en la Casa Rosada, minutos después de concluida la reunión de gabinete. Según el funcionario, se está trabajando en la implementación de “un complemento salarial como parte de la paritaria de 2018” del cual “habrá novedades” en una reunión que mantendrá hoy con el ministro de Producción y Trabajo, Dante Sica, y el secretario general de UPCN, el siempre oficialista Andrés Rodríguez.

El que ya anunció que se opondrá a la propuesta oficial, por considerarla insuficiente, es el líder de ATE (el otro gremio estatal), Hugo “Cachorro” Godoy, que no asistirá a la reunión con los ministros pero enviará a un emisario, que no firmará el acuerdo. “Vamos a rechazar la propuesta. Entre el 50 y 60% de los trabajadores estatales están por debajo de la línea de la pobreza”, sostuvo Silvia León, secretaria de Organización de ATE.

La compensación salarial no es el único “gesto” del Ejecutivo al sindicalismo, en medio de una fuerte presión de las bases a la CGT para realizar un paro general, tras el magro efecto de la movilización del jueves 4. También habrá una cesión a las obras sociales de los sindicatos de cerca de 13 mil millones de pesos, que acordaron Sica y Carolina Stanley con el también oficialista José Luis Lingeri (Obras Sanitarias), publicado hoy en el Boletín Oficial. Al respecto, Ibarra precisó este mediodía que se trata de “la integración de un fondo a partir de deudas existentes” que se aplicará a las obras sociales.

Sin margen para negociar con las CTA ni con el moyanismo, y con Héctor Daer fuertemente presionado por las bases, el Gobierno apuesta a Rodríguez y Lingeri, los únicos “leales” que le quedan dentro de una CGT cada vez más fracturada, para frenar el paro general con el que presionan Hugo Moyano, Hugo Yasky, Pablo Micheli y el sindicalismo de izquierda, que se realizará en una fecha cercana al 1° de mayo.