El ex ministro de Economía de Carlos Menem y Fernando de la Rúa, Domingo Cavallo, aseguró que no hay razón para la alarma frente a la presión del dólar que obligó al Banco Central a vender US$4.982  millones de dólares. Al mismo tiempo, el economista remarcó que aún es posible que la inflación retome su camino bajista mientras la economía -en términos de PBI- continúa creciendo.

El ex funcionario, del que actualmente se sugiere que integra la mesa chica de los economistas que aconsejan a Cambiemos, apuntó a la puja entre la política monetaria que sugiere y esgrime el presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, con el rumbo que traza el jefe de Gabinete, Marcos Peña. Si bien en diciembre se especuló que el titular del Central había perdido autonomía debido a la flexibilización de las metas inflacionarias, en las últimas semanas volvió a tomar la posta frente a una presión de la inflación que amenaza con devorar la meta en un solo semestre.

“No hay razones para la alarma. Ni para el Gobierno ni para la gente. Todavía es perfectamente probable que se retome la tendencia a la baja de la tasa de inflación sin que se interrumpa el proceso de crecimiento de la economía que, aunque tenue, siempre es mejor que una recesión”, escribió Cavallo en su blog personal.

Cavallo, tal como varios economistas del ala liberal, criticó el uso de las metas de inflación como instrumento de Gobierno. Para el ex ministro, el equipo económico debe esforzarse por mantener la tendencia bajista del nivel de precios y reducir el déficit fiscal primario.

El Gobierno tiene que dejar de hablar de metas de inflación, centrar sus esfuerzos en controlar el crecimiento del gasto público primario, en términos nominales y no como porcentaje del PBI”, explicó, en tanto que agregó: “Los dólares que se están yendo son los que nunca debieron entrar. El Gobierno no debe preocuparse en retenerlos y no debe buscar aumentar reservas con dólares del carry-trade”.

"El curso futuro de la inflación va a estar determinado fundamentalmente por el ritmo al que aumente el gasto primario del gobierno en términos nominales, el ritmo al que aumente el precio del dólar y el ritmo al que aumenten los salarios. Si hay déficit fiscal, habrá sobrevaluación del peso por un período que puede llegar a ser bastante largo. Por consiguiente, se percibirá en la economía un atraso cambiario preocupante para exportadores".