No se puede decir mucho de los primeros días de Guido Sandleris como presidente del Banco Central. La divisa escaló más de 10% en la última semana y no hubo señales de contención al dólar. Sin embargo, por poco, se mantuvo dentro de las bandas de flotación que diagramó el tándem de autoridades argentinas y el staff del FMI.

Mientras aparecen algunas críticas al nuevo modelo por lo previsible, el nuevo mandamás del BCRA asegura que el plan será efectivo, que la inflación va a bajar y que es una locura comprar dólares en este momento. Aunque ya ocupa la silla, ahora debutan sus medidas.

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En una entrevista con el diario La Nación, Sandleris explicó que estos días -los últimos de septiembre- fueron "de transición” y que el plan que él diagramó debutará con las licitaciones de letras de liquidez (Leliq) que tienen como objetivo controlar el retiro de pesos de la economía.

"No se puede juzgar el nuevo esquema, que tiene por corazón una política monetaria muy restrictiva y que apunta a asegurar que la economía volverá a anclar sus variables nominales [inflación, tipo de cambio], por estos dos días. Recién el lunes arrancan las licitaciones de letras de liquidez, que nos van a permitir regular el retiro de pesos”, subrayó Sandleris.

El nuevo mandamás no tiene resguardos en decir que se actuará con agresividad en una política monetaria contractiva, es decir, en sacar pesos de la economía, con el fin de asegurar la caída de la inflación, una apuesta de Cambiemos que está muy lejos de ser resuelta.

En tanto, varios economistas advierten que la economía se enfriará aún más y ponen en duda incluso la proyección de 0% de movimiento en el PBI en 2019 ya que, advierten, todo indica que la economía seguirá cayendo.

Sandleris afirmó que el nuevo plan del BCRA, si bien también contiene instrumentos como subir las tasas y subastar dólares, es muy distinto a todos los anteriores que diagramó la entidad monetaria, ya que apunta "a la raíz del problema”. "Cuando el mercado lo comprenda, será efectivo”, remarcó.

"Nosotros creemos que [la subasta de dólares] servirá, más allá de que algún día pueda parecer que no, porque por cada dólar que subastemos estaremos absorbiendo muchos más pesos que antes. Lo que hay que entender es el efecto en lo monetario que tendrán esas subastas: si vendiéramos US$150 millones por día de acá a fin de año, habremos reducido solamente por esa vía casi 30% la base monetaria. Una caída de esa magnitud la dejaría en niveles mínimos históricos y generaría tal escasez de pesos que reduciría al mínimo la demanda de dólares”, explicó.