La venta de autos sirve como indicador para el consumo de una importante parte de la sociedad. Los números no pueden ser más negativos: los autos nuevos se vendieron 11% menos en 2018 y la cifra ni siquiera balanceó con un traslado a unidades usadas, que cayeron otro 2,5% en el año pasado.

Las cifras del Indec sobre la inflación acumulada en 2018 tampoco ayudarán al operativo reelección que dibuja el oficialismo. Los privados estiman que el aumento de precios rondará el 48,6%, la inflación anual acumulada más alta desde 1991, ya que superó incluso el 41% del 2002. El Instituto Estadístico de Trabajadores resaltó que el año anterior, "todos los capítulos de la canasta tuvieron aumentos superiores al 40%, excepto "Indumentaria y Calzado" y "Educación", que avanzaron un 33,5% y un 32%, respectivamente”.

Si la alta inflación y la caída del poder adquisitivo tuvieron como objetivo cumplir con el déficit cero, cabe destacar que se trata del déficit primario; el secundario, aquel que incluye los intereses de deuda, crecerá con fuerza. Se estima que este año, el pago de intereses de la deuda trepará al 3,6% del PBI.

"El FMI aportó los fondos frescos que ayudaron a estabilizar el frente cambiario y financiero en los peores meses de 2018, pero al costo de imponer un programa con fuertes impactos de mediano plazo”, señala el informe de Ecolatina. Entre los "fuertes impactos”, la consultora estimó que el pago de intereses saltará de 16,4% en 2018 a 18,2% este año, y su peso sobre el PBI trepará de 3,1% el año pasado a 3,6% en 2019; de este modo, más que duplicará al valor heredado, ya que en 2015 dicho cociente se había ubicado en 1,3%.

La misma consultora afirma que en 2020 y 2021 el préstamo del FMI no provocará grandes impactos en las cuentas externas de Argentina, ya que pagos y desembolsos se compensarán mutuamente. El problema comenzará en 2022 y 2023: ya que el país deberá devolver en ese bienio u$s 45 mil millones (9% del PBI actual).