Dudas sobre la cloroquina: una revista se retractó sobre sus efectos adversos en pacientes de coronavirus

Los autores de un estudio publicado en The Lancet pidieron disculpas por el trabajo. Luego de eso, la OMS retomó los ensayos con la cloroquina.
El Canciller - Comentarios

La carrera por buscar una cura para la pandemia del coronavirus, lleva a los científicos a investigar sobre diversos fármacos. La reconocida revista The Lancet se retractó sobre un estudio que publicó. El paper afirmaba que la cloroquina y sus derivados no ayudaban a los pacientes con COVID-19 y les causaban graves daños cardíacos.

“Se difundieron reportes de efectos cardiotóxicos por parte de la cloroquina y la hidroxicloroquina, particularmente un estudio de Brasil, y luego salió el trabajo en The Lancet “, explica el inmunólogo Jorge Geffner, uno de los coordinadores de la Unidad COVID/CONICET.

Luego de ese paper, el especialista manifiesta que “el Ministerio de Salud de la Nación y de la provincia de Buenos Aires sacaron, la semana pasada, del esquema el tratamiento con cloroquina”. Debido a la importancia de los trabajos publicados en las revistas científicas. “También otros países dejaron de usar el fármaco para tratar enfermos de COVID-19”, afirma Geffner.

También la Organización Mundial de la Salud (OMS) abandonó los ensayos que utilizaban el fármaco, tras la publicación de los trabajos. Sin embargo, luego de que tres de cuatro autores del artículo de The Lancet se retractaron sobre el mismo, el organismo reanudó los estudios hace unos días.

El director de Emergencias Sanitarias de la OMS, Mike Ryan.

Este viernes, el director de Emergencias Sanitarias de la OMS, Mike Ryan pidió disculpas a la opinión pública por la confusión sobre el uso de la hidroxicloroquina.

“Nos disculpamos colectivamente por la imagen de confusión que los estudios pueden dar, pero hay que seguir las evidencias científicas y asegurarse de que las personas que entran en estos ensayos clínicos lo hacen de una forma segura y que dé prioridad a su bienestar”, sostuvo.

Te recomendamos leer

Funcionamiento de la cloroquina

La cloroquina se utilizó para combatir la malaria, el paludismo y hasta el lupus. Sus efectos positivos en distintas enfermedades hicieron que sea defendida. Donald Trump, presidente de los Estados Unidos, tomó el fármaco de forma preventiva.

En marzo y abril, el mandatario estadounidense apoyó el uso de la hidroxicloroquina y de la azitromicina como medicamentos del tratamiento contra el coronavirus.

“El fármaco trabaja sobre las células, modifica el ph y ciertos componentes intracelulares que el virus necesita para poder replicarse”, explica el doctor en Bioquímica. Y agrega: “No podes superar la dosis permitida porque empezas a tener problemas con tus propias células”.

El científico del CONICET hace hincapié en que los efectos de la cloroquina, utilizada en pacientes con COVID-19, “no fueron dramáticamente positivo”.

Hasta el momento, Geffner aclara que “no hay un gran tratamiento estándar” para el coronavirus. “Hay ciertas drogas que medían efectos, pero también son moderados”, afirma.

¿Quiénes son los autores de los artículos?

Tres de los cuatro autores del artículo de The Lancet, Mandeep Mehra (Harvard), Frank Ruschitzka (Hospital universitario de Zúrich) y Amit Patel (Universidad de Utah) le pidieron a la revista la retracción del artículo. “Los médicos que realizaron los estudios son muy importantes”, dice el científico del CONICET.

En una nota enviada a la revista científica británica, los tres autores sostuvieron que no pueden “garantizar la veracidad de las fuentes de datos primarias” utilizadas para el documento. Además pidieron disculpas a los editores de la publicación y los lectores.

Estudios en busca de la cura del COVID-19.

El cuarto autor del trabajo es Sapan Desai es jefe de una compañía de Chicago llamada Surgisphere. Fue el único que no se echó para atrás sobre el estudio. Sin embargo, Desai ni su empresa aportaron pruebas de los resultados que presentaban de manera indirecta en el paper.

El artículo del NEJM también se fundamentó en datos brindados por Surgisphere. Frente al revuelo que causó estas investigaciones, se sospecha que Desai busca promover fármacos contra la hipertensión para tratar la COVID-19.

Además se realizó un tercer trabajo basado en los datos de Surgisphere, en él avalaba el fármaco antiparasitario ivermectina. Aunque el estudio solo llegó a la fase de galeradas, varios países autorizaron ese medicamento contra el COVID-19.

Te recomendamos leer

Hacia las vacunas

“La vacuna es una producción de anticuerpos. Las que buscan combatir el coronavirus se probaron en ratones y monos en otros países“, explica Geffner. El colíder de la Unidad COVID/CONICET hace hincapié en que “los monos son parecidos a nosotros y resistieron un gran desafío al soportar una carga viral muy importante”.

El inmunólogo se mantiene positivo sobre la obtención de una vacuna para el COVID-19. “Creemos que las producidas van a funcionar bien”. Algunas de ellas ya se probaron humanos, con el objetivo de que “la vacuna induzca en el vacunado la producción de anticuerpos”.

Más cerca de la vacuna contra el coronavirus.

“Hay compañías que las producen masivamente, pero hay que testearlas primero. Todo hace pensar que las vacunas van a ser exitosas“, dice. Y aclara: “En Argentina van a comenzar los experimentos de las vacunas”.

Pese a los grandes y rápidos avances para obtener la cura contra el coronavirus no se sabe cuando llegará. “No creo que haya una oferta de vacunas en la calle hasta principios del año que viene, en el mejor de los casos”, cierra Geffner.