Dólar, tasa de interés y riesgo país: la reacción de los mercados a los anuncios de Macri

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En la jornada del martes, el Banco Central anunció que congelaría las bandas cambiarias en los valores vigentes hasta fin de año. De esa manera, según el programa financiero, el dólar a diciembre no superaría los $51.50. La medida fue vista como un intento de planchar el tipo de cambio para controlar la inflación por parte de la autoridad monetaria. Este miércoles, después de los anuncios del Gobierno, la divisa norteamericana recortó su baja inicial, el riesgo país volvió a subir y en el mercado abierto de futuros el dólar se vende a $54 en octubre. Se acentúa la desconfianza de los mercados en Cambiemos.

Los repetidos mensajes sobre el fin de la recesión económica y el comienzo de un período de crecimiento, así como también del fin del espiral inflacionario para un camino de descenso de los precios, dilapidó la confianza del Gobierno por parte de los mercados. A pesar de tener armas de intervención facilitadas por el Fondo Monetario Internacional (60 millones de dólares diarios hasta fin de año), la dolarización de las carteras no cede y se renuevan las presiones sobre la divisa.

Para los analistas financieros, los anuncios del Gobierno ligados a políticas de intervención del estado en la economía no le jugarán a favor al oficialismo de cara a generar confianza en los mercados. En el mismo sentido, afirman que el anuncio del Banco Central supone un nuevo cambio en las reglas de juego. El dólar minorista, en tanto, se vende a $43 en el Banco Nación.

La tasa de interés se mantiene en la línea del 66% anual, que en su forma efectiva alcanza casi el 100%. En tanto, el riesgo país saltó a los 822 puntos básicos, superior en casi 400 unidades al que recibió el Gobierno cuando Cristina Kirchner dejó la presidencia.

Con este crecimiento, el indicador que mide el JP Morgan retoma niveles de la semana pasada. El riesgo país mide la probabilidad que una Nación no consiga cumplir con los compromisos asumidos en materia de deuda soberana. De esta forma, actúa como un termómetro: cuánto más alto está, mayor es la desconfianza de los inversores en la capacidad del país de afrontar sus próximos vencimientos.