Barrabravas, narcotráfico y muerte: lleva Durán Barba al extremo la polarización con Cristina

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En momentos en los que la sociedad muestra su mayor grado de escepticismo respecto a la gestión de Mauricio Macri desde que desembarcó a la Casa Rosada y con las elecciones presidenciales a la vuelta de la esquina, Jaime Durán Barba decidió iniciar una campaña proselitista de polarización total.

Mediante un artículo en Perfil, apeló a una estretegia que utilizó el Frente para la Victoria en 2015 y alertó sobre graves consecuencias que se derivarían de un eventual triunfo de Cristina Fernández de Kirchner, a quien equiparó a la par de Nicolás Maduro. El consultor ecuatoriano del PRO, que solía escaparle a las provocaciones, calificó al peronismo de autoritarista, nazi y comunista y despotricó contra dirigentes afines a la candidatura de la senadora, como Guillermo Moreno, al que comparó con José López Rega.

El consultor ecuatoriano del PRO, que solía escaparle a las provocaciones, calificó al peronismo de autoritarista, nazi y comunista.

“Las que cometen los asesinatos masivos en Venezuela son guardias revolucionarias paramilitares. Si Cristina gana las elecciones, cambia la Constitución, como anuncia, y arma a los barras bravas, a su Vatayón Militante de presos comunes, a los motochorros y a grupos de narcotraficantes para que maten a sus opositores tendríamos una guardia semejante”, disparó. No obstante, desligó de sus acusaciones a muchos peronistas “que tienen ideas democráticas, que no son falangistas, cuya dignidad les impediría participar en el segundo tomo de los Cuadernos de Centeno“.

Previo al balotaje del 2015, la estrategia que adoptó el entonces oficialismo nacional, que se veía contra las cuerdas ante la acotada victoria de Daniel Scioli en la primera vuelta, fue puntualizar en los graves efectos que postulaba la llegada de Cambiemos al poder, desde una alerta por una devaluación que llevaría el precio del dólar a más de $20 hasta la advertencia por el despido masivo de miles de trabajadores del Estado.

Previo al balotaje del 2015, la estrategia que adoptó el entonces oficialismo nacional, que se veía contra las cuerdas ante la acotada victoria de Daniel Scioli en la primera vuelta, fue puntualizar en los graves efectos que postulaba la llegada de Cambiemos al poder.

Según las últimas encuestas, el Ejecutivo está inmerso en un contexto hostil de cara a los comicios. El relevamiento más reciente de Gustavo Córdoba y Asociados arrojó que Macri llegó al punto más alto de rechazo a su gestión, con el 64,7%, los datos de la Consultora de Imagen y Gestión Política -CIGP- mostraron que la intención de voto de Cambiemos está en el nivel más bajo desde abril de 2018 -32,18%- y la mayoría de los sondeos pronostican que la líder de Unidad Ciudadana ganará la primera vuelta.

A sabiendas de que tendrá la difícil misión de lograr la reelección en un contexto de plena recesión y con un electorado desencantado, el ecuatoriano se apropió de una táctica engendrada por su enemigo para repetir los triunfos conseguidos en 2015 y 2017. Cuatro años atrás, al kirchnerismo no le alcanzó.