Aulas virtuales en aislamiento: cómo se implementa la ESI

El desafío de los docentes y las familias para enseñarles a los chicos es aún mayor en tiempos de cuarentena. Cómo abordar los contenidos.
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Pese a que los chicos siguen sin clases debido a la cuarentena, el Programa Nacional de Educación Sexual Integral (ESI) requiere de su implementación también desde los hogares. El rol de la familia se vuelve aun más fundamental en la enseñanza de la ESI en estos tiempos.

“Debería mantenerse la ESI a través de la virtualidad sobre todo porque los docentes pueden identificar situaciones de conflictos, riesgo y abusos en la que se encuentran los chicos y las chicas. De esa manera, activan los mecanismos para resolverlos”, explica Leandro Cahn, coautor del libro Educación Sexual Integral: guía básica para trabajar en la escuela y en la familia, de Siglo XXI Editores.

El trabajo ya se reimprimió tres veces. El 17 de marzo cuando las escuelas cerraron sus puertas por la pandemia, estaba planificada su presentación, que nunca llegó a realizarse Y para abordar la temática desde las casas, la editorial puso a disposición el primer capítulo del libro de forma gratuita.

La Fundación Huésped, dirigida por Cahn, se puso a disposición del programa Seguimos Educando y desde el organismo están armando una guía para trabajar la sexualidad y el rol de la familia en el marco del aislamiento: “En una o dos semanas estará publicado el pdf gratuito con algunos contenidos del libro y actividades de la fundación”.

El Director Ejecutivo de la fundación reconoce que pueden surgir conflictos para enseñar este tipo de contenidos en pleno aislamiento. “Todas las dificultades que se observan en la educación en estos tiempos también le llegan a la ESI. Muchos docentes puede que teman en su implementación de forma virtual y elijan no enseñarla durante este período“.  Y aclara: “No trabajar contenidos es una forma de trabajarlos, dado que es imposible no dar educación sexual”.

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El rol de la familia

“No hay que ser experto para enseñar ESI”, dice Cahn. Esa idea se replica en cada capítulo del libro (escrito también por Florencia Cortelletti, Mar Lucas y Cecilia Veleriano). El trabajo plantea que la familia puede solicitarle a la escuela la organización de encuentros para conocer la ESI. Aunque en cuarentena los encuentros podrían ser a través de videoconferencias. Y recalca: “La familia debe ser parte de la enseñanza de la ESI”.

También el autor plantea que no deben haber profesores de ESI dado que “no es una asignatura en si misma”. Por eso Cahn recalca la importancia de que toda la comunidad educativa pueda tener los contenidos mínimos vinculados a la ESI, “mas allá de que hay profesores que tengan mejor conocimiento de alguna cuestión”.

“De nada sirve tener una clase magistral de ESI adentro del aula, si después en esa comunidad educativa no se trabaja con los no docentes y los directivos”, afirma. “Si al salir del aula un docente les dice a dos chicas que no pueden estar de la mano porque son dos chicas, de nada sirve la expertise de un profesor”, señala el autor.

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¿ESI en casa?

El plan de la ESI tiene que funcionar aunque los chicos tengan clases desde sus casas. Sin embargo, no todos cuentan con ellas. “Por ahora no dieron contenidos de la ESI”, dice Alejandra Lejido sobre la situación de su hija. La joven comenzó este año la secundaria en el Colegio Nacional Buenos Aires. La primaria la hizo en un colegio billingüe laico del barrio porteño de Caballito, en donde tampoco recibió este tipo de contenidos. Al ser ella no solo su madre, sino también médica ginecóloga, fue enseñándole a la preadolescente.

El director del Centro de Estudios en Políticas Públicas, Gustavo Iaies, también confirma que “en general, las escuelas no dan clases de ESI durante la cuarentena”.

Asimismo, la enseñanza de la ESI es distinta en las escuelas católicas que en las laicas. Milagros Porch, maestra de quinto grado de un colegio religioso de la zona norte bonaerense sostiene: “Se toman los lineamientos de la ESI en un sentido amplio. Se trabajan las emociones y para eso las docentes armamos espacios de encuentro desde lo lúdico”.

La ley 26.150 de la ESI, en su artículo 1, entiende la educación sexual integral que contempla y articula las dimensiones biológica, psicológica, social, afectiva, espiritual y ética de las personas.

Para enseñar sobre ESI, durante la cuarentena, empezaron con talleres de bridge, los cuales se cruzan con otros contenidos. También organizan encuentros con chicas que se fueron a vivir a España para promover el bienestar socio-emocional.

“Trabajar la sexualidad en cuanto a la biología me parece muy difícil de forma virtual porque hay que tener mucha confianza con el alumno para que se animen a preguntar”, explica Porch. Y agrega: “Las preguntas que surgen en la intimidad de la clase no es lo mismo que te las hagan desde sus hogares cuando los padres pueden estar circulando”.