Leandro Cahn: “Es imposible trabajar la ESI sin abordar el género y la diversidad”

El Director de Fundación Huésped habla sobre su libro donde repasan los mitos y prejuicios alrededor de la educación sexual integral, y la importancia de su aplicación en el ámbito escolar.
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A lo largo de seis capítulos, el libro “Educación Sexual Integral: guía básica para trabajar en la escuela y en la familia” (Siglo XXI Editores) busca desterrar los mitos y prejuicios sobre la ESI. Además de funcionar como una guía para familias, escuelas y educadores; con información para dar cuenta de la importancia de su aplicación. 

“Pensamos mucho cómo llegar a toda la comunidad, porque la ESI sufre difamaciones y mentiras. Entonces damos información para entender qué es y la importancia de su aplicación, para que toda la comunidad educativa tenga que cumplirla”, dice Leandro Cahn, director de Fundación Huésped y uno de los autores del libro, junto a Mar Lucas, Florencia Cortelletti y Cecilia Valeriano.

La decisión de escribir este libro surgió tras la negativa del Senado a la Ley de Interrupción Voluntaria de Embarazo, y el gran rechazo contra la ESI que vino después desde un sector de la sociedad, que incluso sostuvo la campaña “con mis hijos no te metas” en relación a la instrucción de educación sexual. El libro, entonces, llega como un argumento para que “los comprometidos con ella la defiendan mejor”.

Problemáticas como el embarazo adolescente, las enfermedades de transmisión sexual y las situaciones violentas entre los jóvenes son abordadas en el libro como una necesidad latente de reforzar la presencia de la ESI en las escuelas. Pese a que lograron obtener datos sobre la aplicación de la ESI mediante encuestas de la Fundación, sostienen que faltan conocer más datos oficiales.

Leandro Cahn, Director Ejecutivo de la Fundación Huésped.

¿Qué desafío implicó escribir este libro?

Fue interesante porque pensamos mucho cómo llegar a toda la comunidad. La ESI sufre difamaciones y mentiras, por eso damos información para entender qué es y la importancia de su aplicación. Está dirigido a familias, escuelas y educadores, porque apoyamos la integralidad que plantea. Es decir, que toda la comunidad educativa tenga que cumplirla.

¿Crees que el Gobierno va a efectivizar su enseñanza en todas las escuelas?

Vemos con mucho entusiasmo el rol que el Ministerio de Educación asumió en relación a la ESI, en base a declaraciones, acciones y al compromiso del ministro Nicolás Trotta. La creación del Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad tiene muchísimo para aportar, y se puede articular con Educación. Es imposible trabajar la ESI sin abordar el género y la diversidad.

¿Qué políticas faltan para que funcione en cada centro de enseñanza?

En primer lugar, la ESI es una muy buena ley que puede actualizarse en función de una serie de leyes posteriores como Matrimonio Igualitario, Identidad de Género, Micaela, Prevención de la Violencia contra las Mujeres, entre otras. Por otro lado, la mejor implementación supone un trabajo desde Nación hacia y con las provincias, para llegar a todas las escuelas de Argentina, tanto a las públicas como a las privadas, a las laicas y a las confesionales.

El retraso o la no implementación de la ley cercena el derecho de los chicos y las chicas. Cualquier freno que los adultos, por cuestiones religiosas o personales, antepongan a ese derecho lo limita. Es importante que el cuidado de los chicos esté primero que el temor o las opiniones personales de los adultos sobre la ESI.

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¿Cómo fue abordar temas como la sexualidad en la adolescencia, los embarazos no planificados, los abusos en la infancia y los noviazgos violentos? 

Dividimos los temas por capítulo, en el primero explicamos por qué es importante la ESI en las escuelas. Mientras que en el segundo planteamos cuáles son esos contenidos y en el tercero hablamos sobre las maneras de transmisión de la ESI en la escuela y en la familia. Recién en el cuarto escribimos sobre cómo utilizar la ESI para enfrentar situaciones que irrumpen en la escuela. No es posible no dar educación sexual, la damos con lo que decimos, hacemos, callamos. Por último, planteamos un capítulo de mitos sobre la ESI, para derribarlos.

¿Cuáles son esos mitos y por qué hay tantos prejuicios alrededor de la ESI?

Porque hay información falsa y mitos sobre ella. Las enfermedades de transmisión sexual, los embarazos adolescentes, los abusos sexuales en la infancia, las distintas maneras de vivir la sexualidad y la identidad de género no empezaron con la ESI, aunque se cree que sí. Por eso, el libro plantea pensar qué hacemos frente a la sexualidad. Intentamos terminar con el mito de que la educación sexual genera en los chicos mayor deseo de tener relaciones sexuales. Claramente no necesitan la ESI para generar ese deseo, tienen relaciones sexuales aunque no tengan las clases. Vemos noticias falsas sobre supuestas actividades que plantea la ESI que nunca se corrobora su veracidad, ya que desde lo pedagógico se plantea trabajar las distintas cuestiones vinculadas a la sexualidad en cada etapa de los chicos. ¿Dónde está escrito que el patio es de los varones para jugar al fútbol y que las chicas tienen que hacer un petitorio para sumarse? Eso si no es cultural, ¿de dónde viene? Lo vivimos todos como alumnos y otros como padres ahora.