Un techo que no es de cristal, es de Cemento

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Los músicos de rock caen en efecto dominó, uno atrás del otro; así como los actores, los futbolistas y todos los poderosos, que dejaron de gozar de impunidad desde que las mujeres decidieron que no se callan más. Abusos de poder, acoso y violaciones. “El próximo Cosquín Rock que sea en el penal de Ezeiza directamente”, bromeaban en Twitter.

Distintas maneras de definir la mierda, pero el mismo patrón. El primero, el patriarcado. Y de la mano del patriarcado, la imposibilidad de las mujeres de formar parte de una banda de rock, y mucho menos de encabezarla.

No es casualidad que el rock esté conformado en casi su totalidad por varones y que, históricamente, las mujeres solo puedan ocupar el lugar de groupies. Las denuncias a los artistas evidencian cada vez más por qué es necesario el cupo femenino en los festivales de rock y que otra solución para dejar de desilusionarse con los músicos violadores, es empezar a escuchar rock con voz de mujer.

Este sábado, Rosario tendrá su primer festival masivo de rock, el “Festival Bandera”. Hay 19 bandas y las más importantes son Babasónicos, Las Pastillas del Abuelo, La Delio Valdez, Los Espíritus, El Kuelgue, Guasones y Cielo Razzo.

Dos ya tienen músicos denunciados públicamente por abuso en sus filas (Las Pastillas del Abuelo y Cielo Razzo). Cada una, tiene más de cinco integrantes varones, y en total, solo dos mujeres se subirán al escenario en la franja horaria principal: Ivonne Guzmán y Agustina Massara, en voz y saxo, respectivamente, de la orquesta de cumbia La Delio Valdez. En el rock, mujeres cero.

El festival más grande de la escena local está en Córdoba y es el Cosquín Rock. En la última edición, en marzo de este año, las bandas estrellas fueron Skay y Los Fakires, Las Pastillas del Abuelo, Creedence, Ciro y Los Persas, Los Gardelitos, Las Pelotas, Guasones y La Vela Puerca, entre otras. Solo una mujer arriba del escenario: Gabriela Martínez, bajista de Las Pelotas.

Pero la desigualdad traspasa fronteras y también alcanza al Lollapalooza. Hubo que celebrar este año que, entre todos los varones, una mujer formaba parte del headline: Lana Del Rey.

Quienes se oponen al cupo femenino en rock argumentan lo mismo que en todos los ámbitos donde se quiere aplicar -como el Congreso-, y es la bandera para bloquear el avance de las mujeres: “Tienen que llegar por su capacidad, no por ser mujeres”.

Es solo cuestión de ver dos patrones: cuántas mujeres forman parte de las discusiones legislativas o de los festivales de rock y cuántos varones llegaron porque tienen un talento indiscutible para la política o la música. Sin igualdad de condiciones, no hay capacidad que valga. Primero, mujeres y varones deben pararse en el mismo punto de partida. Después, discutir capacidad y condiciones.

“Yo quiero mi derecho a ser mediocre y llegar”, se rumorea que dijo Cristina Fernández de Kirchner cuando entendió por qué era necesaria la ley de cupo. Ella aseguraba que las mujeres deberían  llegar por su idoneidad para asumir el cargo y después entendió que no necesariamente todos los varones que estaban ahí llegaron por su brillantez.

Barbi Recanati creció en el mundo del rock poniéndole la voz a la banda Utopians. El año pasado, el guitarrista Gustavo Fiocchi fue denunciado por abuso sexual. Barbi decidió desvincularlo y después disolvió Utopians. Más tarde, se lanzó como solista y le puso su nombre al proyecto.

“Mi actitud masculina me ayudó a defenderme en la escena del rock, pero si hubiese sido varón quizás hubiese tenido la banda más grande del mundo”, explicó Barbi en una entrevista en el Centro Cultural Matienzo. “Que me vaya bien en el rock era a pesar de ser mujer”, sentenció.

Las ganas de potenciar a las mujeres del rock para achicar la injusticia impulsaron a Barbi, con el empuje de la radio Futurock, a crear Goza Records, un sello discográfico que propone maratones de 12 discos anuales con mujeres al frente. El objetivo es la igualdad.

“Hay muchas bandas que ves en un festival y después no las ves más, llegaron porque son primos del de la productora o jugaron un picadito con los de la organización”, argumentó Barbi y exigió aplicar cupo femenino; incluir bandas de mujeres obligatoriamente para normalizar que estén.

“Es necesario dejar de ver a la mujer como una excepción en el rock”, explicó la referente Marilina Bertoldi. Su carrera como solista crece a pasos agigantados y su power no tiene nada que envidiarle a ninguna estrella masculina.

Marilina es la hermana de Lula Bertoldi, la figura de Eruca Sativa, junto a Brenda Martín y Gabriel Pedernera, una de las bandas más reconocidas en el mundo del rock con mujeres a la cabeza.

Barbi Recanati, Marilina Bertoldi, Eruca Sativa, Julieta Venegas, Loli Molina, Perota Chingó, Las Taradas, Sara Hebe, Bestia, Susy Shock, Playa Nudista, Las Ligas Menores, Vecina, Manada y Miss Bolivia son algunas de las mujeres que lo único que tienen para envidiarle a los varones es la visibilización mainstream. Militancia feminista también es darle play a las pibas en Spotify.