Más allá de las comas, el Indec anunciará esta tarde la peor cifra de inflación de la era de Mauricio Macri en la Casa Rosada. El aumento de precios de septiembre será, según las consultoras privadas, de entre 6 y 7 puntos. El acumulado de los primeros nueve meses se posicionará en 30% y el techo del Gobierno se estira a 45% para todo el año. En plena recesión, los números rojos golpean a Cambiemos.

Con la quinta inflación más alta del mundo, las esperanzas del Gobierno están en mantenerse por debajo de la línea del 45%. La renegociación de paritarias en varios sectores obliga al oficialismo a mirar detenidamente cómo se mueve la variable, más allá de que todos reconocen que la batalla contra la inflación está perdida para lo que queda del mandato de Macri, cuya promesa de campaña fue terminar el mandato con un dígito de inflación.

Como aún quedan varios aumentos por marchar, la inflación en octubre no cederá, aunque se ubicará por debajo de la de septiembre. Según las estimaciones privadas, para el décimo mes del año el aumento de los precios rondará el 5%. Para el último bimestre, se espera que comience una camino descendente en la curva inflacionaria, recalentada por las corridas cambiarias.

La nafta, el gas, el transporte público, los peajes a la costa atlántica y la medicina prepaga agregarán presión al bolsillo durante octubre. Los aumentos hacen anticipar un nuevo índice de inflación elevado. Según el economista Fausto Spotorno, la suba de precios de septiembre se ubicará en 7% y que, para fines de año, estará en torno "al 46 o 47%". Mientras tanto, para el Instituto Estadístico de los Trabajadores (IET) el costo de vida de los argentinos asalariados se disparó un 6,7% mensual.

En este marco, la política monetaria del Banco Central que lleva adelante Guido Sandleris responde directamente al pedido de parar con la inflación que viene directamente desde Washington, del Fondo Monetario Internacional. El BCRA asumió la conducta de no emitir un peso más, lo que trajo una baja importante del dólar a costa de la caída del consumo y la producción, que se postergaría, en principio, hasta abril del año próximo.