Mauricio Macri nunca se movió del lugar que adoptó apenas comenzó a tomar color la posibilidad de que se apruebe el proyecto que frena los aumentos en las tarifas de luz, agua y gas. A pocas horas de que comience el debate-con los números que favorecen a la oposición- en Cambiemos se anticipan al escenario del día después del veto.

Ya le avisó a propios y ajenos que la única vía posible si la iniciativa obtiene luz verde en el Senado es dejarla sin efecto automáticamente. Utilizará ese recurso, a pesar del costo político y el impacto en las encuestas que pueda causar.

Mientras el Círculo Rojo especula con otras alternativas, el Presidente desoyó algunas alternativas posibles si prospera la ley y no sale de su eje: el veto. "Si no vetamos habrá un agujero fiscal impresionante", reveló el propio Macri durante la reunión de Gabinete.

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El primer mandatario insistió con su teoría de repartir las responsabilidades y señalar al peronismo como uno de los principales artífices de una ley que, según el oficialismo, provocaría una nueva crisis económica. Claro: el veto de Macri lo evitaría rápidamente.

Mientras el FMI exige recortes y ajustes para avanzar con el acuerdo solicitado por Argentina, en la Casa Rosada hacen números: según señala Clarín, por este año el Estado tendría que tapar un déficit adicional de 90 mil millones de pesos. En 2019, serían unos $80 mil millones. Una suma que supera los 170 mil millones de pesos.

Enojado y con los ánimos por las nubes, el primer mandatario no piensa moverse ni un centímetro de su posición. Los aumentos de las tarifas para "sincerar los precios” se convirtieron en este último tiempo en el corazón de la política económica del Gobierno; un mecanismo "necesario”, "útil” y "clave” para ordenar las finanzas, revelaron fuentes de la Rosada a El Canciller.

No fue casual el intento de Macri de acercarse en los últimos días a Sergio Massa, con la premisa de llevarlo a su terreno y sumar rechazos de senadores del Frente Renovador. Pero ya es un poco tarde para que los legisladores que responden al tigrense cambien a último momento su voto.

Contrarreloj, incluso, el jefe de Estado mantuvo hoy un almuerzo con los intendentes más importantes de las provincias y pidió un último esfuerzo para convencer a los senadores que aún están en duda.

En definitiva, casi con las negociaciones agotadas y a pesar de los intentos, el discurso que predomina en la mesa chica de Cambiemos es preparar el terreno para justificar el veto con la firma de Macri y controlar las críticas que esperan desde todos los sectores populares. Algo que sería un mal síntoma para 2019.