Se diferencia Rosenkrantz de Lorenzetti y pide acostumbrarse a los “desacuerdos” en la Corte

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El presidente de la Corte Suprema de Justicia, Carlos Rosenkrantz, brindó hoy una curiosa definición sobre su gestión y lo que espera de su mandato al frente del máximo tribunal del país: “Yo no tengo una visión falocrática. A mí me parece que la mejor contribución que uno puede dejar a cualquier institución es que quienes lo precedan funcionen mejor que nosotros mismos”.

Aunque no lo nombró, a quienes escucharon las palabras de Rosenkrantz se les vino a la mente la figura del ex presidente del cuerpo Ricardo Lorenzetti. En un almuerzo organizado por el Rotary Club de Buenos Aires en el hotel Sheraton Libertador, el titular de la Corte Suprema se refirió por primera vez al enfrentamiento con su antecesor y las diferencias dentro del tribunal tras su llegada a la presidencia.

Rosenkrantz: “No hay conflictos internos, muchas veces tenemos visiones diferentes acerca de lo que debe hacerse. Es algo a lo que el país se tiene que acostumbrar”.

No hay conflictos internos. Es un organismo que tiene cinco ministros, que muchas veces tenemos visiones diferentes acerca de lo que debe hacerse, que defendemos nuestras ideas con bastante convicción y vehemencia”, subrayó Rosenkrantz. Sostuvo que los cinco son “gente que tiene buena fe y comparten propósitos institucionales y a veces están en desacuerdo”.

“Creo que es algo a lo que el país se tiene que acostumbrar, gente que tiene buena fe y comparte propósitos institucionales y a veces está en desacuerdo, y los desacuerdos se expresan de modo diferente, pero no son más que eso y creo que es bueno que sepamos vivir con eso”, enfatizó.

El presidente de la Corte Suprema inició su charla con un chiste: “La idea que me pareció más útil para todos es hablar poco y dejar tiempo para preguntas que no me incomoden demasiado”. Hubo pocas risas porque nadie esperaba esa salida.

Minutos después, probó con otro y cosechó las primeras risas. “Siempre es difícil competir con un poco de carne”, aseguró el magistrado al hacer referencia a la bondiola de cerdo con salsa que habían servido en las mesas al momento de comenzar su discurso.

Se guardó un último chiste para el final, cuando después de sus palabras llegó el turno de las preguntas. Le consultaron por el pago del Impuesto a las Ganancias y bromeó: “Esa es la pregunta que me incomoda”. Pese a la “incomodidad”, contestó y explicó que los jueces deben tener un sueldo de referencia similar a lo que gana un “abogado de relativo éxito”, aunque evitó dar precisiones sobre los montos.

“El verdadero problema no es pagar impuestos o no, no es la búsqueda de un privilegio, sino básicamente una defensa de lo que creo que es un salario adecuado para un juez”.

A poco de fallar sobre si los jueces deben pagar Ganancias, Rosenkrantz sostuvo que “el verdadero problema no es pagar impuestos o no, no es la búsqueda de un privilegio, sino básicamente una defensa de lo que creo que es un salario adecuado para un juez”.

“La pregunta correcta es qué jueces queremos y cuánto tenemos que pagar para tener los jueces que queremos”, resaltó el presidente de la Corte Suprema.

Por último, definió cómo -a su entender- debe ser un juez. “Debe ser íntegro, no solo en el sentido de honesto, sino en el sentido que pueda explicar sus decisiones a la luz de los mismos principios. Los jueces cambiantes socavan la justicia. Los jueces también deben ser valientes. Debemos tener la valentía de decir lo que pensamos que el derecho exige, independientemente de lo que la tribuna reclama”, evaluó.