Revela Marcos la agenda post Mundial: convencer a los gobernadores y acercar al peronismo dialoguista

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Cambiemos respira aliviado. Celebra el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, pero no se aleja de su horizonte y sus próximos desafíos clave. Apunta rápidamente al objetivo que se viene después del Mundial: aprobar el Presupuesto 2019 en el Congreso para gobernar con tranquilidad.

La bomba de la devaluación todavía golpea las puertas de la Casa Rosada: el dólar se vende a $26 horas después de la firma final con el FMI y la oposición, algo desorientada y silenciosa después del triunfo por tarifas, no revela si irá a fondo con las críticas o se mantendrá al margen.

En este escenario, el jefe de Gabinete de la Nación Marcos Peña salió a festejar el acuerdo en el programa de Jorge Lanata y reconoció un cambio central en la política de Cambiemos en estos tiempos: reabrir el diálogo con el peronsimo no kirchnerista. “La discusión presupuestaria es una discusión de prioridades. Mal haríamos de arrancar con una imposición. Requiere de un diálogo maduro con todos los sectores”, dijo.

Con el Presupuesto en el horizonte, entonces, Peña admitió: “Los acuerdos que estén en la agenda del cambio van a ser virtuosos. No nos vamos a poner de acuerdo en la extorsión, en la corrupción o en la falta de transparencia”. Sin entrar en detalles, le pegó al círculo de Cristina Kirchner y advirtió que la “negociación” en el Congreso tendrá un límite.

Tal como afirma El Cronista, el acuerdo con el Fono llevará al Gobierno a realizar un ajuste aún más profundo que el que estaba previsto. En este sentido, necesitará del guiño necesario en el terreno parlamentario para allanar el camino y alcanzar un arreglo con la oposición, los gobernadores y legisladores.

¿El otro miedo del Gobierno? Trasladar futuros roces con la oposición a las calles y continuar con el malhumor social que, rápidamente, se traslada a la caída en la aprobación del presidente con miras a los comicios del próximo año.

Hace poco menos de un mes, Macri adelantó lo que Marcos Peña confirmó esta mañana: llamar a un gran acuerdo nacional. Es decir, reabrir una instancia de diálogo que estaba perdida con varios sectores de la oposición para conseguir los votos necesarios en el Senado y en Diputados.

La tarea de convencer a los gobernadores es de Rogelio Frigerio, el ministro del Interior. El hombre que regresó a la mesa chica de Cambiemos en estas últimas semanas será el encargado de amortiguar la tensión de los mandatarios y armar filas detrás de Juan Manuel Urtubey (Salta), quien se quedó casi en soledad apoyando al Gobierno por las tarifas.

Otro dirigente de peso del peronismo y con fuerte incidencia en el Senado es Miguel Ángel Pichetto, una carta fundamental que el Gobierno deberá tener cerca si quiere aprobar leyes clave antes de fin de año. El senador reveló su distancia con Cambiemos al criticar el video en el que Macri le pide al PJ que “no siga las locuras de Cristina”.