A la tarde el Petit Colón es dorado y silencioso, es como estar adentro de una gota de Rivotril. A la mañana es un lugar pálido lleno de abogados que usan tener más información que sus clientes para ponerlos contra las cuerdas.

Los abogados son expertos que comen carne cruda, cobran por saber y por hacer. Hay otra clase de expertos que venden solo opiniones hechas del aire de lo que se dice.

Una vez un experto me dió consejos para parecerlo. Usaba sweaters de bostoniano próspero de los años cincuenta que lo hacían parecer muy respetable.