¿Recuperación? Recuperación la pindonga

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Mientras se mantiene al dólar en calma con dientes apretados y una política monetaria diferente por semana, la economía real sigue dando señales de que el piso de la crisis aún se muestra resbaloso. Las ventas a supermercados y autoservicios mayoristas mostraron un desplome del 13,5% en mayo, acumulando 11 meses de caídas consecutivas, mientras que en los centros de compras la contracción de las ventas fue de 18,5%.

Estos datos aún no son alcanzados por los efectos de los parches para estimular el consumo que fueron anunciados en junio; baja de las tasas de Ahora 12 y su extensión de lunes a domingo y los créditos ANSES que se presentaron en abril. Independientemente de que no podamos observar sus efectos aún, estas medidas tienen fecha de vencimiento en diciembre, por lo que podrá esperarse cierto maquillaje en fotos de una película que no tiene claro un final feliz de recuperación sostenida y virtuosa.

A estos alfileres se suman los del recio programa monetario y cambiario. Un dólar calmo es lo que necesita el Gobierno para afrontar las elecciones. Pero también es una invitación a la “dolarización barata” si se da por sentado que su actual nivel es artificial y post elecciones llegarán las correcciones. Con esta mirada es que en el día de ayer se anunció, nuevamente y para no perder la costumbre, un nuevo cambio en el esquema monetario.

Por un lado, se garantiza un piso del 58% de la tasa de referencia para que las LELIQ’s no pierdan su atractivo mientras siguen acumulando intereses. Por otro, se liberan 3 puntos más de encajes no remunerados (depósitos inmovilizados que garantizan la solvencia del sistema) para que los bancos puedan tenerlos en LELIQ’s; en criollo, a los encajes que no dan ninguna rentabilidad, los bancos pueden mantenerlos en forma de Letras que rinden al 60%.

Esto es, en la lógica de la medida, un estímulo para que los bancos suban las tasas a los plazos fijos, buscando desincentivar la dolarización de carteras por parte de pequeños y medianos ahorristas. Una forma de subsidiar cuasifiscalmente la calma cambiaria pre-electoral ante el riesgo que supone la formación de activos externos por parte del sector privado (mejor conocida como “fuga de capitales”) que fue de US$9.500 millones entre enero y mayo, mientras se prevé que el 2019 demande US$22.000 millones aproximadamente en esta categoría.

La rigidez sostenida de la política monetaria, si bien mantiene la calma cambiaria en un juego donde a cada nivel hay que agregar un nuevo esfuerzo para sostenerla, sigue perjudicando el panorama del financiamiento PyME. El Gobierno que vino a posicionar la inversión como eje principal de crecimiento no despliega herramientas para que las empresas tengan opciones para invertir en este contexto financiero cada vez más duro, con tasas muy elevadas.

Imaginemos que con la misma voluntad con la que se subsidia el negocio bancario se dispusiesen, a modo de emergencia, 5% del remanente de encajes a disposición para financiamiento PyME; estamos hablando de casi $50.000 millones para descomprimir la muy tensa cadena de pagos.

Es importante destacar que hoy las empresas no tienen como principal preocupación al financiamiento para inversión (¿Quién invierte cuando no hay consumo ni perspectivas de que se recupere? La inversión depende de la rentabilidad esperada, no hay magia), sino para el capital de trabajo; es decir, el financiamiento para cubrir compromisos con proveedores y pago de salarios. La tasa a la que una PyME hoy puede descontar un cheque a 90 o 120 días la deja apretada para cumplir sus compromisos corrientes.

A este panorama que sacrifica salud en la economía real para sostener el tipo de cambio, entre parche y parche no dejan de asomar los peligros concretos que abren preguntas.

¿Cómo reaccionaría el mercado ante un resultado muy negativo para el Gobierno en las PASO? ¿Se cuenta con reservas para calmar una nueva corrida? Con reservas netas en torno a los US$20.000 millones, el rol que el mercado de futuros y la liquidación de las exportaciones de cereales y oleaginosas juegue será importante.

En el mientras tanto, se va ajustando la política monetaria para calmar al futuro cercano que le sigue a este presente incierto. A un paso a la vez, hoy hay que lograr que los titulares de plazos fijos renueven para pasar las elecciones en paz. Anodinos objetivos para pensar en una recuperación sostenida. Recuperación marca pindonga.