Proyecto de ley y bochazo del Frente de Todos: cinco claves para entender la nacionalización de los depósitos bancarios

José Luis Martiarena propuso transferir los depósitos de ahorristas al Banco Central. El antecedente de 1946.
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Un diputado nacional del Frente de Todos presentó un proyecto de ley que tuvo su antecedente en 1946 con el Gobierno de Juan Domingo Perón. Se trata de la nacionalización de depósitos bancarios, y fue el legislador jujeño, José Luis Martiarena, quien lo revisitó detrás de otro concepto denominado “Reforma del sistema financiero para la reactivación económica y reconstrucción nacional”.

El documento trajo algo de polémica, incluso dentro de la propia coalición gobernante. Es que el oficialismo decidió bocharlo y eliminar la idea de plano. “No cuenta con el aval de las presidencias del Congreso y del bloque”, expresaron en la cuenta oficial del Frente de Todos. Incluso fueron más contundentes: “No es acompañado por quienes forman parte del oficialismo”.

Según Martiarena el objetivo de nacionalizar los depósitos bancarios es “cambiar” la Ley Financiera de Martínez de Hoz para “poner fin a la especulación, usura, timba y fuga de divisas”. En ese sentido, sostuvo que el proyecto pretende “proteger los ahorros y recuperar el crédito para la reactivación económica”.

Cinco claves que explican la nacionalización de los depósitos bancarios:

  • Los bancos comerciales, de inversión, de desarrollo, hipotecarios transfieren todos los depósitos de los ahorristas al Banco Central.

 

  • La recepción de depósitos en pesos puede ser solo realizada por el Banco Central.

 

  • Hay una centralización y concentración de los depósitos en el Banco Central, que decide dónde se orienta el crédito que posibilitan esos depósitos.

 

  • Los bancos públicos o privados funcionan como tomadores de depósitos y prestan ese dinero entre sus clientes, según las tasas y pautas del Banco Central.

 

  • La reforma bancaria de Juan Domingo Perón difería de las experiencias socialistas. Los bancos no se expropiaban porque con la regulación ya alcanzaba para poner a la banca privada en función de los objetivos del Banco Central.