Primer conflicto gremial en Rappi: reclaman los repartidores en la puerta de la empresa

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Los repartidores de la empresa de envíos Rappi realizaron una huelga para reclamar contra los permanentes cambios en las condiciones de trabajo de la plataforma de envíos. La aplicación que promete entregar deliveries en menos de 35 minutos funciona sin empleados, ya que, según afirman, quienes realizan las entregas “son microempresarios que reparten cuando quieren” con el objetivo de ganar un ingreso extra.

A partir de la polémica llegada de Uber, han sido numerosas las empresas que desembarcaron en la Ciudad de Buenos Aires para ofrecer servicios brindados por trabajadores “independientes”. Además de la mencionada compañía de transporte, PedidosYa, Glovo y Rappi son otras tres firmas que conectan a los clientes (quienes realizan el pedido) con un trabajador no registrado dispuesto a realizar el servicio de entrega. Sin embargo, debido a la desregulación que acompañó la llegada de estas compañías, los repartidores asguran que se ven sometidos a condiciones laborales precarias y a presiones de parte de los representantes de la empresa. Según estimaciones, son más de 10 mil los mensajeros registrados en las plataformas de delivery.

En el caso de Rappi, por ejemplo, los repartidores reclaman que la empresa llevó adelante un proceso de discriminación entre viejos y nuevos trabajadores. Puntualmente, con el objetivo de aumentar la masa de reclutados para entregar pedidos, Rappi le adjudica los viajes más largos a aquellos que llevan más tiempo realizando envíos. Además, si los trabajadores se niegan a realizar un envío largo, son penalizados por un período de tiempo en el que no pueden aceptar otras entregas.

“Con la nueva actualización los chicos nuevos tienen mucho trabajo, y los que estamos hace mucho tiempo nos salen los pedidos de 3 o 4 kilómetros”.

“Con la nueva actualización los chicos nuevos tienen mucho trabajo, y los que estamos hace mucho tiempo nos salen los pedidos de 3 o 4 kilómetros. Estoy en Palermo y me llega un pedido para ir a Caballito. Sé que son más de cincuenta cuadras porque me lo marca la aplicación. ¿Voy pedaleando hasta allá por $35? Si no tomo el viaje me llaman para presionarme. Luego me bajan el ranking y no me llegan más pedidos” manifestó uno de los mensajeros*.

Al mismo tiempo, los repartidores remarcaron que, cuando realizaron la capacitación laboral, la empresa aseguraba que la distancia de los viajes sería 1,5km pero, en la práctica, muchas veces se ven obligados a realizar envíos de más de 5km para no ser penalizados. En el mismo sentido, los mensajeros manifestaron que a pesar de que la empresa los cataloga como trabajadores independientes, los “llaman desde un call center” y les piden que realicen los viajes que nadie quiere tomar. “Te tratan de convencer diciendote que te pagan 10 pesos más”, subrayó uno de los trabajadores.

Las malas condiciones laborales y la modalidad de trabajo “por entrega” fue observada por los clientes. Un usuario que había realizado un envío le manifestó a un representante de la empresa que notó al repartidor “demasiado agitado” y preguntó por las condiciones de contratación. “Los repartidores no son empleados de Rappi, sino que son microempresarios que reparten cuando quieren. Si alguno llegó agitado, seguramente esté queriendo ir rápido para tomar más pedidos”, respondieron desde la empresa.

“Cuando rechazás un pedido, porque estás comiendo o descansando, te bloquean y te dejan hasta una hora sin recibir pedidos. Estás ahí esperando chupando frío. Y mientras estás bloqueado te empiezan a llegar un montón de pedidos que no podés tomar porque estás bloqueado. Estoy seguro que son pedidos fantasmas, no son reales. Lo hacen para que te sientas mal y no lo vuelvas a hacer” agregó otro mensajero.

“Mientras estás bloqueado te empiezan a llegar un montón de pedidos que no podés tomar porque estás bloqueado”

En complemento, los mensajeros también reclamaron a la empresa por una cobertura de riesgos. Dos repartidos sufrieron accidentes en sus bicicletas y no obtuvieron ninguna respuesta de parte de los directivos de Rappi. De hecho, según manifestaron, a algunos de ellos les bloquearon la aplicación arguyendo que estaban “haciendo sindicalismo”.  En respuesta, los trabajadores decidieron agruparse y elegir representantes. Algo similar había ocurrido con principal empresa de deliveries, PedidosYa, que luego de una serie de reclamos, optó por registrar a algunos de los trabajadores más antiguos.

Al reclutar a un mensajero, las empresas les dejan en claro que ellos mismos son “sus propios jefes”, pero al regular continuamente las reglas de trabajo sin una jornada establecida, sueldo ni cobertura de riesgos y, además, adjudicando sanciones a quienes no quieran realizar un envío, dejan la puerta abierta a un escenario de precarización laboral de trabajadores en relación de dependencia.

*Las declaraciones de esta nota corresponden al informe “Huelga en Rappi” realizado por La Cartelera de Trabajo (@carteleralct).