Las medidas económicas de “alivio” anunciadas por el Gobierno luego de las derrota en las PASO generan inconvenientes en el plano financiero del país. Las metas de déficit fiscal acordadas con el Fondo Monetario Internacional (FMI) se cumplieron hasta julio, pero el aumento del gasto y la caída de la recaudación -vía aumento de mínimo no imponible en Ganancias y quita del IVA a productos de la canasta básica- complican los balances fiscales que cerrarán de agosto en adelante.

En una columna en La Nación, Carlos Pagni reveló detalles de las negociaciones que el Gobierno lleva adelante tanto con el equipo económico de Alberto Fernández como con las autoridades del FMI. Según el editorialista, el organismo suspendió la visita de Roberto Cardarelli, responsable inmediato del caso argentino, porque el oficialismo “tomó decisiones que lo ubican fuera del acuerdo”. 

En ese sentido, Pagni señaló que Macri le pidió a su rival, Alberto Fernández, que se involucre, a través de sus economistas de confianza, en las negociaciones con el FMI. También remarcó otro pedido del Presidente al candidato opositor: “Que viaje a Wall Street para despejar interrogantes”. “No tuvo éxito. La razón es elemental: Fernández sigue siendo candidato. Por lo tanto, teme quedar asociado a la gestión oficial”, agregó. 

El paquete de iniciativas que ya entró en vigencia puso en riesgo el próximo desembolso del FMI. Se trata de unos u$s 5400 millones que llegarían en septiembre. También está previsto uno de $1000 en diciembre. Si el FMI decidiese no hacer los giros, saldría perjudicado también Alberto Fernández, ya que contaría con u$s 6400 millones menos de reservas en un eventual mandato. “Al solicitarle que garantice alguna continuidad con la actual orientación, Macri también pide a su adversario que renuncie al núcleo de su discurso electoral: ofrecerse como un vehículo para terminar con esta política económica”, explicó Pagni.

Para el columnista, Fernández pretende heredar una situación similar a la que recibió Néstor Kirchner en 2003. Por eso realiza declaraciones que tienden a aumentar la presión sobre el dólar, como el aumento de las jubilaciones con dinero de los intereses de las Leliq o la reestructuración de la deuda con los bonistas. “Fernández puede tener la secreta fantasía de que Macri sea su Eduardo Duhalde o su Jorge Remes Lenicov”, subrayó. La resistencia de Fernández a cooperar más con Macri también se explica por las presiones de los gobernadores, que vieron mermados sus recursos fiscales debido a que el IVA es un impuesto coparticipable.