A cuatro días de haber asumido la Presidencia, Alberto Fernández oficializó tres medidas que generaron revuelo en el Círculo Rojo y la sociedad. Luego de tensar su relación con la Iglesia al promulgar el protocolo para la interrupción voluntaria del embarazo y provocar controversia en las empresas al publicar por DNU la doble indemnización para despidos sin causa por un lapso de 180 días, el Gobierno nacional subió las retenciones al campo y la respuesta del sector no se hizo esperar.

Los nuevos derechos de exportación reemplazarán al impuesto de $4 por dólar exportado que estableció el gobierno de Mauricio Macri en septiembre de 2018 para cereales y otras materias primas del agro, las que habían sido impuestas para paliar la corrida cambiaria que eyectó a Luis Caputo del Banco Central. Al valor actual de la divisa norteamericana, esas retenciones significaban hoy un 5% a porcentaje fijo. Para los productos más elaborados, como las carnes y las legumbres, el decreto cambió la fórmula a un porcentaje del 9%; los de las economías regionales y los lácteos mantendrán los $3 por dólar.

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Además, en su primera resolución como ministro de Agricultura, Luis Basterra ordenó cerrar el Registro de Declaraciones Juradas de Ventas al Exterior (DJVE) de granos y subproductos el próximo lunes. Las entidades del campo especulan así que los cereales y otras materias primas tendrán un nuevo esquema de retenciones, que comenzaría a regir desde el martes.

Ese lunes, habrá una reunión de la mesa contra el hambre y se prevé el encuentro de los representantes del agro con el primer mandatario. En caso de que no existiera una nueva resolución, por omisión el trigo y el maíz pasarían a tributar un 12%, en tanto los impuestos de la soja se elevarían al 30%.

"Cayó muy mal la noticia, creemos que el camino de salida de la Argentina no es por ahí. El país necesita producir más y esto le quita al productor capital de trabajo, atenta contra nosotros. El campo está complicado. La zona central, fuertemente productora de granos y carne, afronta una sequía muy grande y esto va a poner más peso sobre la mochila de los trabajadores", indicó el presidente de la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (CARBAP), Matías De Velazco, ante El Canciller.

"Esto ya se probó y fracasó. Teníamos la esperanza de que este espacio político viniera con ideas innovadoras, pese a que hace tiempo teníamos diferencias. Esto nos preocupa, pasó el tiempo y es más de lo mismo. Las retenciones son igual de malas que las que impuso Macri, pero aquellas estaban licuándose con las devaluaciones y tenían fecha de caducidad en diciembre de 2020. El daño está hecho, pero es probable que el lunes hagan algo más lesivo", lamentó.

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En declaraciones a Radio Mitre, el presidente de la Sociedad Rural Argentina, Daniel Pelegrina, pronosticó que el impacto que tendrá el campo será "muy grande" y se quejó de que "siempre sea el primero" en pagar los platos rotos. En un informe, la entidad agraria estimó que las pérdidas por los nuevos derechos de importación alcanzarán los $1.800 millones.

La resolución del Gobierno se enmarca en el operativo solidario que anunció Fernández en su discurso inaugural ante el Congreso. Deberán ceder quienes gocen de mayor estabilidad en pos de los sectores más perjudicados por la crisis. Consultado por el plan del Gobierno para luchar contra el hambre y los beneficios del alto valor del dólar para el campo, De Velazco señaló que "el problema es que todos los productores tienen sus insumos en dólares y no todos los sectores producen para exportar".

"Vemos que argentina vive con este tipo de crisis de forma estructural. Esto no es un problema que tiene que solucionar el campo, es una falacia que los sucesivos gobiernos no logran cambiar. Siempre el sector favorecido es el político, los gobiernos piden un apoyo al sector privado pero no observamos un esfuerzo del Estado. Hay una clase política que se cree superior a los demás y está exenta de normas. Le exigen al empresariado y ellos están lejos de ser austeros", cerró el dirigente agrario.