Máximo Kirchner, Felipe Solá, Fernando "Pino" Solanas, Victoria Donda, Andrés "Cuervo" Larroque, Mariano Recalde, Gabriela Cerruti, Hugo Yasky y el amigo del papa Francisco Gustavo Vera. Esos fueron algunos de los presentes ayer en la Facultad de Medicina, en un acto organizado por el cineasta, que lo tuvo como principal orador.

Aunque fue una invitación de Solanas, la presencia en el escenario del hijo de la expresidenta, de Solá y de otros dirigentes del kirchnerismo fue un dato político. Cada vez más lejos de un acuerdo con Alternativa Federal, los actores cercanos a la expresidenta Cristina Kirchner consolidaron un acercamiento con el progresismo.

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Ese movimiento, sin embargo, puede tener el efecto de un boomerang: aunque lo muestra abierto a una alianza más amplia, a la vez consolida la idea (instalada por el oficialismo) de que el kirchnerismo es una fuerza de izquierda y podría espantar al electorado de centro que sufre las consecuencias del modelo económico de Cambiemos y no quiere volver a votar a Macri.

El "Frente Patriótico" que presentó ayer Solanas cuenta con un aval silencioso del papa Francisco, que ayer se reunió con obispos argentinos y les transmitió su preocupación por la tensión que hay en el país, por el crecimiento de la pobreza y por la polarización política. Ayer en el escenario estuvo sentado su amigo Gustavo Vera, titular de la ONG La Alameda. 

La crítica del pontífice a la situación del país estuvo en línea con el documento de la Pastoral Social de la Conferencia Episcopal y con el reclamo de los curas villeros, los dos sectores de la Iglesia que tienen mejor relación con el peronismo. En ambos casos el eje estuvo puesto en la generación de empleo, un tema que consideraron "urgente", ya que no solo profundiza la crisis sino que aumenta "el desánimo social" y lleva a "la desesperación" de la gente.