Maximiliano Ferraro es hoy el lilito más encumbrado, y uno de los de la primera hora. En el ámbito nacional preside la Coalición Cívica-ARI, el partido de Elisa Carrió, y también es el jefe del bloque de ese espacio en la Cámara Baja, que tiene 15 diputados, entre los cuales se cuenta a la líder, que en marzo renunciará para, según dijo, jubilarse.

Pero para Ferraro el retiro de "Lilita" es retórico: en una entrevista con El Canciller, afirmó que la diputada seguirá guiando al espacio de manera activa, aunque sin la cotidianidad de los 25 años de vida política, y que la CC-ARI se abocará a ejercer una oposición férrea al gobierno de Alberto Fernández, con énfasis en la protección de la clase media y las pymes frente a la suba de impuestos.

Ferraro, un dirigente de 44 años que empezó en el radicalismo de la mano de Federico Storani y en 2001 se pasó al ARI para apoyar a Carrió, afirmó que Juntos por el Cambio (JPC), la coalición que integran su partido, la UCR y el PRO, tiene el desafío de sostener la unidad para honrar al 41% de los ciudadanos que los apoyaron en las elecciones y cuestionó al gobierno del Frente de Todos porque, a su criterio, "en nombre de la reactivación productiva y de la solidaridad está llevando adelante un ajuste de más de 6.600 millones de pesos".

El diputado afirmó además que al fiscal Alberto Nisman "lo mataron" y que la serie documental de Netflix sobre su muerte no lo conforma porque "orienta la hipótesis para un lado": el del suicidio.

cornejo ucr

-¿Hay riesgo de que JPC se desintegre al no estar en el poder?

-En la vorágine de la política argentina no estás exento de correr riesgos en un espacio político como JPC. Por supuesto nosotros tenemos la enorme responsabilidad de sostener la unidad de JPC, pero la unidad no se sostiene a cualquier precio. La unidad no es de idénticos, sino que parte de nuestro desafío como oposición es sostener la unidad en base a una pluralidad de ideas, de liderazgos. A su vez, para poder sostener esa unidad, JPC debe entender que ese 41% que nos acompañó el 27 de octubre y hoy hace posible que seamos 116 diputados en el interbloque, es una representación que supera a un espacio político o un dirigente político determinado. En la CC-ARI queremos interpelar, dialogar y empatizar con esa parte de la sociedad. Ese 41% expresa un movimiento ciudadano, social y cultural ligado a principios, ideas y valores republicanos, a la calidad democrática e institucional, a la no consagración de la impunidad, a la lucha contra la corrupción y a una batalla por la baja de impuestos.

-Justamente, ¿qué van a hacer con el nuevo pacto fiscal, que ya tiene media sanción del Senado y ahora se debatirá en Diputados? Hay gobernadores de JPC que lo firmaron.

-Lo estamos analizando con el resto de los diputados de JPC y con parte de nuestro equipo económico, que nos ayuda en estos temas. Pero claramente nosotros queremos interpelar, dialogar y empatizar con esa gran parte de la sociedad, que es ese 41% de los ciudadanos que nos acompañó. Como CC-ARI vamos a trabajar en este sentido, porque es parte de nuestra estrategia política, parlamentaria, social y cultural. Después nos sentaremos a articular dentro de JPC, con el PRO y la UCR. Creemos que es inconveniente y que no hay manera de seguir incrementando la presión impositiva para las clases medias de nuestro país, pymes, pequeños y medianos productores, industrias del conocimiento.

-El Gobierno dice que no es un impuestazo, sino medidas para que pongan más plata los que más tienen para dárselas a los que menos tienen.

-Ellos tienen una capacidad de pervertir ciertas palabras para decir que están haciendo algo y están haciendo totalmente lo contrario. Una de las peores corrupciones es la corrupción de la palabra: en nombre de la reactivación productiva y de la solidaridad se está llevando adelante un ajuste de más de 6.600 millones de pesos. Se les mete la mano en el bolsillo a un gran sector de los jubilados y a pequeños y medianos productores.

-¿Cómo observa el primer mes de gestión de Fernández?

-Preocupado por varias cuestiones. Por la ley de facultades delegadas, por quiénes proponen que vayan a la Unidad de Información Financiera (UIF, Carlos Cruz y Mariana Quevedo), que es nada menos que el organismo encargado de controlar el lavado de dinero, que proviene del crimen organizado, del narcotráfico y de la corrupción; por quién es el designado jefe de la Inspección General de Justicia (IGJ, Ricardo Nissen, apoderado de Máximo y Florencia Kirchner en la causa Hotesur).

-¿Qué temas van a proponer ustedes?

-Baja de impuestos, mínimo no imponible de Ganancias, el cuidado del ambiente y de nuestros bienes comunes, educación como política central. Ese será nuestro aporte desde la CC-ARI, con nuestro partido nacional, con 15 diputados nacionales, con el liderazgo de Lilita, si se quiere, desde otro lugar, ya retirada de la cotidianidad del Parlamento.

-Los políticos se jubilan cuando se mueren. ¿Carrió de verdad se jubila, como dijo?

-Carrió se retiró de la cosa cotidiana, no es un liderazgo político muerto, ni en JPC ni en la CC-ARI. De hecho, participó en la marcha por los cinco años de la muerte del fiscal Alberto Nisman. Carrió no está muerta para la CC-ARI, ni para JPC ni para la Argentina toda. Sí tomó una decisión de retirarse de la cosa cotidiana de la Cámara de Diputados, después de 25 años de vida política, del día a día. Pero por supuesto seguirá siendo una figura política importante en la Argentina. Y qué mejor, a modo de chiste, y también en serio, tenerla en la CC-ARI como una principal asesora en asuntos estratégicos sobre política nacional e internacional.

-La CC-ARI no tiene senadores. Al margen de no tener voto, ¿qué opinan dentro de JPC obre el pliego de Daniel Rafecas a procurador general de la Nación?

--Por el momento no vamos a emitir opinión. Sí sostenemos que la figura del procurador general es muy importante, que a su vez tiene, Rafecas o quien fuere, un desafío producto de lo que fue [Alejandra] Gils Carbó; por lo tanto debe tener imparcialidad e independencia, que además debe garantizárseles a los fiscales de la Nación.

-¿Qué expectativas hay para el debate sobre la legalización del aborto de este año? ¿Usted está a favor?

-Desde el punto de vista personal y político yo estoy a favor de la Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE), porque lo asocio al derecho de las mujeres y una cuestión de salud pública. Puedo entender los dilemas que genere de conciencia en otros diputados, pero en el caso de Maximiliano Ferraro es una posición a favor, no de ahora sino de hace mucho tiempo.

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-La CC-ARI tenía 10 diputados en 2018 y solamente uno, Juan López, votó a favor. El resto, incluida Carrió, votó en contra del proyecto. ¿Cómo están ahora, que son 15?

-Puede ser que la posición en la CC-ARI ahora esté un poco más equilibrada. A diferencia de la izquierda o el Partido Socialista en la CC-ARI no hay un mandato expreso sino que rige la libertad de conciencia, como en los bloques parlamentarios mayoritarios, como el radicalismo, el PRO y el mismo Frente de Todos.

-¿Qué le parece la gestión de Sabina Frederic en Seguridad?

-Estamos atravesados por distintos tipos de violencia. Sería muy importante que la ministra de Seguridad de la Nación y Sergio Berni, el ministro de Seguridad del distrito más importante del país, se pongan de acuerdo, que rompan las contradicciones. El derecho a la seguridad es un derecho ciudadano. No pedimos mano dura, sino que se garantice este derecho. En las costas, los barrios más humildes, y que se pueda articular el trabajo entre fuerzas federales y jurisdiccionales. Pero la verdad es que a mí este mes de gestión me preocupa. Me preocupa su idea de revisar la pericia de Gendarmería sobre la muerte del fiscal Nisman, como si hubiera sido un capricho o decisión unilateral de una funcionaria. Me preocupa su posición, antes de asumir, sobre una organización terrorista como Hezbolá (la funcionaria dijo que “el terrorismo es un problema de los países de la OTAN, no es nuestro”); estas contradicciones con Berni; la eliminación de la Secretaría de Lucha contra el Narcotráfico.

-¿A Nisman lo mataron?

-A Nisman lo mataron. Fue un crimen de Estado. Es una postura no de ahora, sino que tuvimos casi a las horas [de la muerte] y de cómo fueron surgiendo muchísimos datos de ese 18 de enero de hace cinco años atrás; que a su vez tuvo que ver con nuestra postura, casi en soledad, de la CC-ARI y Elisa Carrió sobre la inconstitucionalidad del pacto con Irán, correr a la Justicia en nombre de una comisión de la verdad y hacer caer las alertas rojas a un montón de sospechados de Irán.

-¿Vio a la serie documental de Netflix sobre Nisman? A Cristina Kirchner le gustó, la vio tres veces y la elogió públicamente.

-Yo no la terminé de ver. Puede ser que la producción de la serie haya logrado buenos resultados, pero hay un metamensaje que a mí no me conforma ni me cierra, porque pareciera ser que orienta la serie para un lado, el del suicidio.