La senadora nacional y precandidata a vicepresidenta por el Frente de Todos, Cristina Fernández de Kirchner, realizó una nueva escala por el país para presentar su libro Sinceramente. En Mendoza, redobló la apuesta contra el Gobierno por la situación económica y por primera vez reconoció la crisis humanitaria en Venezuela.

Luego de la polémica que desataron sus calificaciones de "Pindonga" y "Cuchuflito" a las segundas marcas de productos de la canasta básica, la expresidenta justificó sus dichos y apuntó contra la Casa Rosada por el declive del consumo interno.

La cruzada de CFK contra las segundas marcas y el primer dardo a la Venezuela de Maduro

"Que nadie se haga el tonto, La Armonía es propiedad de La Serenísima. Que las segundas marcas aparecen cuando las grandes marcas deciden bajar los precios y darte algo de menor calidad. Y salieron todos a hacer una defensa de no se sabe qué cosa", sostuvo.

En este sentido, cuestionó productos como las bebidas lácteas, que utilizan componentes de la leche y se comercializan a un 50% más baratos que la leche pero difieren en componentes nutritivos esenciales.

"Los hijos del presidente o de la gobernadora, ¿toman leche que no es leche o toman leche de la buena? ¿Por qué alguien que puede seguir tomando un buen producto de leche, de queso o lo que fuera, sale a militar el ajuste y a decirte que es bárbaro?", cuestionó ante un auditorio colmado, en la localidad de San Martín.

En su disertación, la líder de Unidad Ciudadana fue muy dura en el análisis de la coyuntura económica y aseguró que Macri maltrata a la sociedad. "En los Precios Esenciales te venden únicamente polenta, arroz, harina, aceite, como si eso fuera lo único que por ser pobre te merecés", consideró, y añadió: "Si estas políticas siguen cuatro años más, no van a quedar ni pasas de uva". 

La polémica se instaló cuando decidió comparar la situación alimentaria del país -a pesar de la implementación del programa Precios Esenciales, las ventas en supermercados cayeron en mayo respecto a abril- con la que atraviesan otros países de la región.

"En 2014, Argentina había llegado a estar entre los países de hambre cero y ahora está con problemas alimentarios. Se acuerdan… que si nosotros seguíamos nos íbamos a parecer a Venezuela. Bueno, sorry, hoy con la comida, estamos igual que Venezuela", lanzó.

Si bien Argentina y Venezuela presentan enormes diferencias en cuanto a la magnitud de sus crisis económicas -en el país caribeño, según un informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), actualmente 21,2 millones de personas pasan hambre-, por primera vez Cristina reconoce la gravedad de la situación venezolana.

Mientras la mayoría de los dirigentes del Frente de Todos deciden no realizar declaraciones al respecto, Cristina, de manera indirecta, dejó entrever su punto de vista sobre la crisis en Venezuela. Lejos estuvo de hacer énfasis como Alberto Fernández, quien en su última aparición catalogó al gobierno de Nicolás Maduro como autoritario y pidió una salida democrática.