El Gobierno repudió el rechazo en el Senado de los pliegos de Ariel Lijo y Manuel García Mansilla para integrar la Corte
En un comunicado, indicó que la "politización de la Justicia representa una amenaza para la democracia" y destacó que es la "primera vez en la historia" que la Cámara alta bloque una designación realizada por un Presidente.
El Gobierno repudió este jueves el rechazo del Senado a los pliegos de Ariel Lijo y Manuel García Mansilla a la Corte Suprema, destacó que es la "primera vez en la historia" que la Cámara alta bloquea designaciones realizadas por un Presidente y manifestó que la "politización de la Justicia" puede resultar perjudicial para "la democracia".
A través de un comunicado difundido por la Oficina del Presidente, indicó que los senadores "optaron por priorizar la preocupación por sus causas judiciales y las de sus dirigentes, en detrimento del funcionamiento de uno de los tres poderes de la República", luego de "dilatar la votación durante meses".
"Por primera vez en la historia, el Senado de la Nación ha rechazado pliegos propuestos por un Presidente, por motivos meramente políticos y no por cuestiones de idoneidad, lo que evidencia una vez más que la Cámara Alta es el refugio de la casta política en el Congreso de la Nación", agregó.
A su vez, señaló que el Senado se convirtió en "una máquina de impedir", porque no "actúa en favor del pueblo" y su "único fin" es el de "obstruir el futuro" del país.
"Es evidente que la politización de la Justicia representa una amenaza para la democracia. Mientras la clase política anteponga su protección penal y no la normalización del sistema judicial, el derecho a la justicia continuará limitado en la República Argentina", agregó.
Además, resaltó que Javier Milei continuará trabajando "incansablemente para garantizar la independencia judicial y restaurar la confianza del pueblo en las instituciones", utilizando "todas las herramientas" que la Constitución y "el voto popular" le han dado.
La votación en la Cámara alta se resolvió este jueves, luego de meses de acusaciones cruzadas e incertidumbre, y tras un intenso debate. El oficialismo necesitaba dos tercios para la aprobación de los pliegos. En el caso de Lijo hubo 43 legisladores que votaron en contra, mientras que en el del García Mansilla hubo 51 sufragios negativos.