A dos meses de la holgada victoria que consiguió sobre el radical Atilio Benedetti en las elecciones primarias, Gustavo Bordet ratificó el triunfo peronista en Entre Ríos, extendió el legado del partido en la provincia (lleva 16 años consecutivos) y volvió a abogar por la unidad opositora a nivel nacional. 

El mandatario entrerriano fue el pionero en lograr la unidad peronista a nivel territorial, dinámica que luego replicaron Sergio Uñac en San Juan y Juan Schiaretti en Córdoba. En esta línea, llamó a plasmar el mismo criterio para dar batalla en los comicios presidenciales.

De buen vínculo con Sergio Massa, se plegó a Alternativa Federal desde la concepción del espacio y le dio el visto bueno a la postulación de Roberto Lavagna en aras de alcanzar consensos. Sin embargo, viró su apoyo al kirchnerismo cuando se anunció el flamante binomio Alberto Fernández-Cristina Fernández de Kirchner y la ancha avenida del medio se diluyó en la dispersión.

El distrito que gobierna representa al 3,21% del padrón electoral y aglutina a más de un millón de electores, por lo que el resultado tiene trascendencia en la escena nacional.

En los comicios legislativos de 2017, Benedetti había vencido al justicialismo por 15 puntos y triunfó en 14 de los 17 departamentos. Un año y medio después, la recesión económica dio vuelta al electorado: el 52,97% a 37,98% que consiguió a su favor mutó en 57% a 35% en contra en las PASO. En cifras, el candidato de Cambiemos perdió más de 200.000 votos.

La caída impacta más fuerte en la investidura de Macri debido a que fue la única elección del año en la que viajó hacia el distrito en cuestión para mostrar su apoyo presencial al binomio Benedetti-Gustavo Hein.