En fallo netamente político y con citas a Juan Domingo Perón, la jueza con competencia electoral María Romilda Servini decretó la acefalía del PJ Nacional y ordenó la intervención del partido. En una misma movida, colocó al gremialista Luis Barrionuevo al frente para "normalizar" la situación.

El pedido de intervención fue articulado por Carlos Acuña, secretario general del gremio de estaciones de servicio y parte del Triunvirato de la CGT. No es la primera vez que el PJ Nacional es intervenido: en 2005, la misma Servini lo había hecho en el contexto de la pelea Néstor Kirchner-Eduardo Duhalde.

Acuña (SOESGYPE), Oscar Rojas (SOM) y Horacio Valdéz (SOIVA) hicieron un pedido para que se declarara la acefalía, con el propósito de que sea una jueza quién reconozca que el PJ no tiene actualmente una conducción. Ácidos, calificaron de "impresentables" a los que actualmente controlan el partido. También, dijeron que no hay forma de que puedan conducir algo y criticaron a los "dirigentes sin mandato político que perdieron por paliza en las elecciones nacionales” y a los "ex funcionarios que solo podían ejercer alguna función a la sombra de la ex Presidente y que en la actualidad nadie reconoce”. Light.

Lejos de calmar la situación, el fallo de Servini parece un reto a los dirigentes cercanos a Cristina Fernández de Kirchner y a la actual senadora. En sintonía con lo que expone cierto sector del peronismo, la jueza llevó la grieta a su resolución: "Los adversos resultados electorales obtenidos en los dos últimos procesos electorales (elecciones nacionales de los años 2015 y 2017), han profundizado la división interna que venía gestándose con antelación". Sin eufemismos, consideró que la derrota en la presidencial y el fracaso (dicho en estos términos) en la Provincia de Buenos Aires provocaron "una crisis en la conducción partidaria difícil de superar".

Dos párrafos después, se mete de lleno en la interna por la conducción y crítica sin demasiados rodeos a Cristina, al compararla con los que se quedaron dentro del partido para "fortalecerlo y reposicionarlo". "Se ha observado que, en los últimos comicios nacionales y provinciales del año 2017, reconocidos dirigentes partidarios apoyaron candidaturas de partidos o frentes políticos de los que el Justicialismo no formó parte o directamente se han postulado como candidatos de esas agrupaciones que compitieron en el último proceso electoral contra el partido fundado por el General Perón."

Y no se queda en eso: los acusa de vaciar el partido para obtener una ventaja electoral: "Se ve perfectamente plasmado en la actitud de aquellos que utilizando el sello de la agrupación y el apellido de quien fuera su fundador, emigran a otras agrupaciones políticas -distintas y de diferente pensamiento-, para apoyar candidaturas que no son sostenidas por el Partido Justicialista". Teléfono para los varios y varias que "abandonaron la agrupación a su suerte", en palabras de la magistrada de Comodoro Py.

Servini resume la situación del peronismo en una palabra que repite bastante en su resolución: crisis. Con un despliegue más cercano a lo político-histórico que a lo jurídico, sostiene que el futuro del Partido Justicialista será difícil de transitar ante "la ausencia de ideas o proyectos bien definidos que permitan consensuar claramente cual es la misión que debe cumplir en el actual momento político de la Nación y como debe actuar en el nuevo rol de partido de la oposición que actualmente le toca desempeñar". Más de un peronista seguro aplaudió cuando leyó esta oración.

Como si fuera poco, y ya totalmente compenetrada en su rol de analista, ensaya una crítica a la dirigencia política: "Cuando se aleja de las personas y transita por senderos separados a los que recorre la ciudadanía, el mandato otorgado por el pueblo se ve traicionado en su origen"

Para terminar, no se privó de citar a Perón: "El peronismo anhela la unidad nacional y no la lucha”. Dos renglones después, ordena la intervención del partido en pos de "normalizar" la situación. Para ello, eligió a Barrionuevo, que hace más de diez años que no gana una elección que no sea dentro de su sindicato. Un hombre resistido por varios sectores y con guiños constantes al gobierno de Mauricio Macri.

Al (ex) presidente del PJ Nacional le queda recurrir a la Cámara Nacional Electoral la decisión, que se ha mantenido hasta ahora por fuera de los conflictos partidarios después de que la Corte Suprema le criticara el fallo que dictaron contra la candidatura de Carlos Menem. Mientras tanto, Barrionuevo asumirá esta tarde en la sede de la Calle Matheu. Nuevos viejos tiempos.

El fallo completo de Servini